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Estamos jugando con fuego al dejar que el COVID circule a niveles tan intensos: OMS

Solo 57 países han vacunado al 70% de sus habitantes y casi mil millones de personas en países de bajos ingresos todavía no han recibido la inmunización.

La pandemia “no ha terminado y estamos jugando con fuego al dejar que este virus circule a niveles tan intensos”, alertó Van Kerkhove. (Shutterstock)

Las muertes por COVID-19 a nivel mundial están en un nivel similar al de marzo de 2020, el punto más crítico de la pandemia. Es una situación inadmisible porque a diferencia de ese momento, ahora se tiene más disponibilidad de vacunas y tratamientos contra el virus del SARS-CoV-2, refirió Maria Van Kerkhove, jefa del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La pandemia “no ha terminado y estamos jugando con fuego al dejar que este virus circule a niveles tan intensos”, alertó Van Kerkhove.

“En julio de 2022 tenemos varias intervenciones para salvar vidas que no estamos utilizando de manera efectiva ni consistente a nivel mundial y las muertes deberían ser mucho más bajas en este punto de la pandemia”, agregó.

La especialista instó a hacer un uso efectivo de uso de la ciencia y la medicina, así como valorar las acciones de salud pública y los esfuerzos colectivos en todo el mundo que han salvado vidas.

Entre el 1 de enero de 2020 y el 31 de diciembre de 2021 se reportaron 14.9 millones de muertes en todo el mundo, indican cifras de la ONU. De acuerdo con el organismo, el 84 por ciento del exceso de muertes se ha producido en el sureste asiático, Europa y América, con el 68 por ciento concentrado en diez países.

La mayor cantidad se registró en el sureste asiático, con 5.99 millones. En la lista por regiones le siguieron Europa con 3 25 millones; América, con 3.23 millones; África con 1.25 millones; y el Mediterráneo oriental con 1,08 millones. El Pacífico occidental es la zona menos afectada con 120 mil muertes.


Los datos desagregados apuntan a un 81 por ciento del exceso de fallecimientos se registra en los países de renta media, 15 por ciento en los de renta alta y 4 por ciento en las naciones de bajos ingresos.

En mayo pasado durante su discurso ante la 75ª Asamblea Mundial de Salud, celebrada del 22 al 28 de mayo en Ginebra, Tedros Adhanom Gebreyesus advirtió que “la pandemia está lejos de terminar. Todavía la estamos combatiendo, mientras nos enfrentamos a la tarea de restaurar los servicios de salud básicos, con el 90 por ciento de los Estados miembros informando sobre la interrupción de uno o más programas sanitarios esenciales”.

En la asamblea Tedros citó el aumento de los casos de COVID-19 en los casi 70 países donde se han levantado las restricciones y se ha regresado a una actividad social semejante a la previa a la contingencia. También se refirió al incremento de las muertes registradas en África, el continente con la menor tasa de vacunación contra el coronavirus.

Vacunación desigual

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha referido que aunque la vacunación ya ha cubierto al 60 por ciento de la población mundial, ese avance ha sido disparejo, pues sólo 57 países (de altos y medios ingresos) han vacunado al 70 por ciento de sus habitantes y casi mil millones de personas en países de bajos ingresos todavía no han recibido la inmunización.

En algunos países el compromiso político para implementar las vacunas aún es insuficiente y todavía existen brechas en las capacidades operativas y financieras.

La OMS ha reiterado que el mundo sigue muy atrás en el objetivo de sumar a mil millones de personas más a la cobertura sanitaria universal para 2023.

“Incluso antes de la pandemia, calculábamos que solo 270 millones de personas más estarían cubiertas para 2023, un déficit de 730 millones de personas frente al objetivo de mil millones”, aceptó Tedros Adhanom, director general de la OMS.

“Está claro que el mundo no estaba preparado para una pandemia, y sigue sin estarlo”, puntualizó Tedros en mayo de este año.


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