EU retira personal de Irak ante amenazas respaldadas por Irán
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EU retira personal de Irak ante amenazas respaldadas por Irán

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EU retira personal de Irak ante amenazas respaldadas por Irán

El ataque a unas instalaciones petroleras saudíes respaldado por Irán, los sabotajes a barcos comerciales y el envío de un grupo de portaaviones al Golfo por Estados Unidos han incrementado las preocupaciones de una confrontación entre Irán y Estados Unidos.

Bloomberg /Ladane Nasseri
15/05/2019
Irán
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Estados Unidos ordenó a su personal gubernamental no indispensable retirarse de Irak, días después de denunciar una amenaza creciente para los estadounidenses por parte de fuerzas respaldadas por el vecino Irán y de haber desplegado buques de guerra y bombarderos B-52 en el Golfo.

Los empleados de la embajada en Bagdad y el consulado en Erbil, en la región de mayoría kurda, se irán debido a un "aumento del flujo de amenazas", según un comunicado emitido el miércoles.

Si bien no dio más detalles, la administración Trump señaló a las milicias chiítas ayudadas por Irán después de retirar al personal del consulado de Basora en septiembre, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, realizó una visita inesperada el 7 de mayo a Irak para denunciar lo que calificó como una amenaza "creciente" de Teherán.

Después de un año de endurecimiento de las sanciones unilaterales de Estados Unidos a Irán, la tensión se ha incrementado repentinamente en el Golfo, donde los peligros que representan las instalaciones marítimas o petroleras en la mayor región exportadora de petróleo del mundo tienen el potencial de afectar a los mercados mundiales.

El petróleo cayó este miércoles, aunque un aumento en las reservas de Estados Unidos alivió las preocupaciones generadas por la agitación en Medio Oriente.

En el primer aniversario de la decisión del presidente Donald Trump de abandonar el acuerdo nuclear de 2015, Irán amenazó este mes con retirarse poco a poco también.

El martes, un grupo rebelde yemení respaldado por Irán atacó instalaciones petroleras en Arabia Saudita, forzando la suspensión temporal de un oleoducto clave.

Eso siguió a una serie de ataques de sabotaje inexplicables a principios de la semana a barcos comerciales que se dirigían al Estrecho de Ormuz, el cuello de botella global de la navegación en la desembocadura del Golfo.

La serie de eventos, combinada con la decisión del Pentágono de enviar un grupo de portaaviones al Golfo para protegerse de lo que denominó "mayor preparación iraní" para atacar los intereses de Estados Unidos, ha incrementado las preocupaciones de una confrontación militar, ya sea deliberada o no.

El martes, el propio Trump abordó el tema de la guerra con Irán, negando un informe del New York Times de que Estados Unidos había actualizado su planificación militar para Irán, pero agregó que enviaría "mucho más" que las 120 mil tropas mencionadas si fuera necesario.

Un portavoz de la embajada de Estados Unidos en Bagdad dijo que las salidas anunciadas el miércoles no equivalían a una evacuación, sino a una salida ordenada de personal no esencial. Declinó decir cuántos empleados permanecerían. La última reducción de este tipo tuvo lugar en 2014, cuando ISIS arrasó con el norte del país hacia la capital. Duró varios meses.

El Irán musulmán chiita ha desempeñado un papel destacado en Irak desde la invasión liderada por Estados Unidos en 2003, la cual puso a la comunidad mayoritaria chiita de Irak en el poder.

Teherán apoya a varias milicias chiítas poderosas en Irak, incluidas algunas que desempeñaron un papel importante en la lucha exitosa contra el grupo terrorista.

Trump asegura que el programa de misiles y el apoyo de Irán a los grupos militantes están desestabilizando la región de Medio Oriente y ha hecho de la lucha contra la República Islámica un enfoque primordial de su política exterior, alentado por enemigos de Irán entre los que se cuentan Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Israel.

En las últimas semanas, Estados Unidos aumentó la presión sobre los clérigos gobernantes al eliminar las exenciones que habían permitido a algunos países seguir importando crudo iraní y al designar a la Guardia Revolucionaria Islámica, la unidad militar de élite de Irán, como una organización terrorista.

Los ataques a la infraestructura petrolera avivaron aun más la incertidumbre geopolítica.

Mientras Irán respalda a los rebeldes hutíes que dijeron haber llevado a cabo los ataques con drones el martes, a ningún país o grupo se le ha asignado la culpa directa o la responsabilidad por el sabotaje reportado el domingo de cuatro barcos, entre ellos dos petroleros sauditas de crudo que se dirigían al Estrecho de Ormuz.

Irán negó cualquier participación y los altos funcionarios habían aludido anteriormente a una campaña de desinformación.