Manifestantes se enfrentan con policías en Ecuador
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Manifestantes se enfrentan con policías en Ecuador

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Manifestantes se enfrentan con policías en Ecuador

A las manifestaciones en Ecuador se han unido gremios sindicalistas e indígenas, entre otros grupos.

AP
09/10/2019
Enfrentamiento entre manifestantes y policías en Quito, Ecuador.
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Este miércoles, se registraron los primeros enfrentamientos de diversa magnitud entre las multitudinarias marchas de sindicalistas ecuatorianos con la policía en los alrededores del centro histórico de Quito, donde se encuentra el palacio de Carondelet, sede del gobierno.

Ni el presidente Lenín Moreno ni otros funcionarios se encuentran allí, pues el gobierno se trasladó a Guayaquil el lunes.

Los principales gremios de sindicalistas que se oponen a reformas laborales impulsadas por el gobierno se sumaron con marchas a la paralización de actividades en Ecuador, hasta ahora encabezadas por indígenas y transportistas en rechazo a un incremento de los precios de los combustibles.

Los trabajadores tienen previsto realizar este miércoles una marcha en Quito y otras ciudades, en momentos en que el gobierno del presidente Lenín Moreno enfrenta importantes presiones con manifestaciones diarias en contra de varias medidas con las que ha dicho que busca enfrentar las dificultades económicas del país.

Entre las nuevas disposiciones están la racionalización de los costos de despidos, permitir la contratación por horas o tiempo parcial y establecer salarios mínimos para jóvenes y jornaleros agrícolas, entre otros, las que han sido rechazados por los sindicalistas que aducen que es una forma de precarizar el trabajo.

El mandatario también eliminó un subsidio a los combustibles por mil 300 millones de dólares para equilibrar las finanzas públicas, con lo cual el precio de la gasolina pasó de 1.85 dólares el galón a 2.39, y el diésel de 1.03 a 2.30 dólares.

Pese a las protestas, Moreno dijo la víspera que no ha pensado en renunciar a su cargo, que inició un diálogo con el sector indígena y que no dará marcha atrás.

La ministra del Interior, María Paula Romo, indicó este miércoles en rueda de prensa que “las mesas de diálogo nos van a permitir llegar a acuerdos como rechazar todos la violencia”.

“Se van a trabajar otros acuerdos, como discutir juntos cuál es el destino que se van a dar a los recursos del país”, agregó en referencia a los subsidios.

También confirmó que el presidente Moreno (que laboraba en la ciudad portuaria de Guayaquil tras haber trasladado su gobierno a esa ciudad debido a las tensiones) se movería a Quito para supervisar el orden y restablecer la normalidad.

Un alto dirigente del movimiento indígena Ecuarunari, Carlos Susuzagñay, advirtió que “podemos llegar un diálogo, siempre y cuando derogue el decreto (de reformas) porque es una medida que afecta a los más pobres, no solo a los indígenas”.

Oswaldo Jarrín, ministro de Defensa, aseveró que se han realizado las coordinaciones necesarias para que se restablezcan “el orden, la paz, la tranquilidad, preservando los valores patrimoniales de economía y funcionamiento de instituciones estatales”.

En Quito, Guayaquil, Cuenca y otras ciudades se cumplen marchas de trabajadores e indígenas que con gritos y pancartas rechazan las medidas económicas del gobierno, mientras se producen roces de diversa magnitud con la policía, que busca dispersarlas con gases lacrimógenos mientras son acatados con palos y piedras.

Mesías Tatamuez, presidente del Frente Unitario de Trabajadores, que convoca a la huelga de este miércoles, calificó las medidas del presidente como “reformas regresivas” e “ilegales”.

En declaraciones a The Associated Press, dijo que “el gobierno premia a los empresarios, a la banca, un paquete donde alza los pasajes y el pueblo está indignado y por ello las huelgas y los paros. Recién ahora buscan dialogar. Todo lo hizo sin participación de los trabajadores”.

Ecuador registra una cifra de desempleo de 4.5 por ciento y de empleo informal (como el de los vendedores callejeros) de más del 49.6 por ciento, entre otras razones por la crisis económica fiscal que ha ralentizado las finanzas del Estado y del aparato productivo privado.

“Me gustaría seguir estudiando, recién me gradué del bachillerato, y quisiera estudiar algo en la universidad para ser alguien en la vida, con las nuevas leyes ya habrá como estudiar y trabajar. También quisiera que ya se acaben estas protestas y lo que nos han dejado sin transporte ni poder salir a buscar trabajo”, contó a la AP Karol Portilla, madre soltera desempleada de 22 años.

Los problemas comenzaron hace una semana luego del anuncio de las reformas por parte del gobierno. Inicialmente los transportistas dejaron sin servicio a las ciudades y sin recorridos interprovinciales, luego tomaron la posta estudiantes con protestas callejeras y finalmente se sumaron los indígenas, que bloquearon carreteras y por miles llegaron a la capital, en medio de episodios de saqueos, de violencia y de enfrentamientos con la policía.

La empresa estatal Petroecuador ha anunciado una reducción de casi un tercio de su producción de petróleo, de 560 mil barriles diarios, debido a la toma de instalaciones petrolíferas por parte de manifestantes, mientras la demanda de combustibles en el sector automotriz ha bajado un 30 por ciento, generando pérdidas diarias por 3.4 millones de dólares.

El mayor opositor de Moreno, su examigo y aliado, el expresidente Rafael Correa (2007-2017), ha pedido adelantar elecciones e incluso se ha mostrado dispuesto a participar en ellas, aunque no está claro si podrá hacerlo ante la serie de juicios, principalmente por acusaciones de corrupción, que enfrenta por parte de la fiscalía.

Ante ello, Moreno decretó la semana pasada un estado de excepción nacional, que restringe derechos ciudadanos. Ese mecanismo se usa con cierta frecuencia en el país incluso como a mediados de año para hacer frente a problemas en las cárceles.

Debido a estos problemas, el país pierde más de 220 millones de dólares diarios, están suspendidas las actividades en escuelas, colegios y universidades mientras que varios pozos petroleros petrolíferos dejaron de producir por la toma de manifestantes, lo que bajó cerca de un tercio de la producción nacional de crudo, 560 mil barriles diarios.

Las autoridades confirmaron 19 heridos de diversa magnitud y 676 detenidos durante las protestas que causaron desabastecimiento de alimentos en mercados de algunas ciudades.