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Bitcoin, ¿moneda o especulación?

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Bitcoin, ¿moneda o especulación?

19/02/2021
columnista
Alejandra Marcos
Directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa

En los últimos días el bitcoin ha causado furor en diversos medios, particularmente el financiero, luego que ha mostrado un rendimiento casi en vertical en el último año, superando más del 400 por ciento. Muchos se preguntan si estamos frente a una burbuja que eventualmente tendrá que reventar. El bitcoin alcanzó un nivel récord mayor a los 51 mil dólares, luego que el CEO de Tesla anunció que cerca del 13 por ciento de los recursos de su tesorería, o 1.5 mil millones de dólares los invertiría en bitcoins, y que además los aceptará como medio de pago. Tesla no es la primera compañía en aceptar bitcoins. Además, esta misma semana, el alcalde de Miami se comprometió a incorporar el bitcoin como parte de las transacciones financieras de la ciudad. Pareciera que el bitcoin cada vez es más respetable y existen más inversionistas dispuestos a destinar una pequeña porción de sus carteras en este activo.

El bitcoin o las criptomonedas son una unidad de cuenta, al igual que las monedas tradicionales como el peso o el dólar. Es una identificación de memoria, que sirve para contabilizar y transferir valor. Opera a través de una tecnología conocida como blockchain, que no es otra cosa más que una encriptación de fórmulas o algoritmos para determinar su cantidad. Tiene la cualidad de ser totalmente descentralizada porque opera a través de un libro distribuido, que es un registro contable y legible de todas las transacciones en el mundo, lo que resulta infalsificable y es anónimo. Su número es finito, existen 21 millones de bitcoins en el mundo. Sin embargo, el bitcoin no es reconocido por los bancos centrales, ni gobiernos, por lo que no cuenta con poder liberatorio ilimitado de deudas, que resulta indispensable para que sea considerado internacionalmente como un medio de pago.

El bitcoin se rige a través de la ley de la oferta y la demanda y su reciente movimiento exponencial se debe a que cada vez hay más interés por parte de los manejadores de riqueza, de incorporarlo en sus portafolios. Si el uno por ciento de la riqueza mundial se colocara en bitcoins habría una demanda potencial enorme, que lo llevaría a superar un valor de 150 mil dólares. También es importante mencionar que cada vez más instituciones lo han venido incorporando en sus balances, ante un escenario de mayor inflación en el mundo desarrollado.

Pese al aumento en el interés entre los agentes del mercado, como cualquier emisión de dinero, su valor intrínseco no determina su precio. El valor intrínseco de este activo es cercano a cero, y los costos de emitirla son muy grandes, ya que las computadoras que generan y llevan los registros –dada la complejidad de estos procesos– requieren de mucha electricidad. Hay que recordar que el valor de las monedas depende de la confianza que las personas tienen en los gobiernos, y en la fortaleza de sus economías. Por ejemplo, el dólar es considerado como moneda de reserva por sus fundamentales. No es descartable que, eventualmente, pudiéramos observar una contracción en la demanda del bitcoin, dada su naturaleza altamente especulativa. Ello, frente a la rigidez de la oferta, ocasionaría una caída en su valor.

Si bien es cierto que la tecnología de blockchain resulta disruptiva y novedosa, a un banco central le es difícil utilizarla, ya que recordemos que las criptomonedas se emiten con un número limitado, y un banco central necesita contar con flexibilidad para poder determinar la cantidad de dinero en circulación y la tasa de crecimiento de la oferta monetaria.

Adicionalmente, es un activo que no está regulado, y en el caso de México en términos de la Ley Federal para Prevenir el Uso de Recursos de Procedencia Ilícita es una actividad vulnerable.

¿Será el bitcoin el futuro de las monedas? Pareciera que vamos en ese camino, pero a manera de inversión es difícil justificar su valor, tiene una enorme volatilidad, y pareciera que lo único que ha permitido su reciente alza, es un interés desmedido cada vez mayor por un número creciente de participantes, lo que pareciera ser la siguiente burbuja.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.