La bota sobre el cuello del presidente
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La bota sobre el cuello del presidente

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La bota sobre el cuello del presidente

27/11/2019
Actualización 28/11/2019 - 14:47

Se veía venir. La incapacidad del Estado mexicano para proteger a los ciudadanos, ahora es un tema de preocupación de las autoridades y congresistas de Estados Unidos que con el pretexto de lo ocurrido a la familia LeBarón, que cuentan con ambas nacionalidades, el presidente Trump ha decidido impulsar la iniciativa de catalogar a los capos de la droga como terroristas y con ello perseguirlos, incluso en territorio nacional.

Dice el presidente López Obrador que los grupos criminales ya existían antes de su administración y que no por ello elude su responsabilidad, sin embargo, al elegir la amnistía y la no violencia contra los malosos, es el causante del desastre que en materia de inseguridad padece el país.

En plena campaña electoral, los diversos actores políticos norteamericanos buscan banderas para jalar a más simpatizante a su causa y por desgracia, México representa una manzana muy apetecible para conseguir sus propósitos. Unos, mantener a Trump en la Casa Blanca; otros, impedirlo y hasta encarcelarlo.

Hemos dicho en otras colaboraciones que el mandatario norteamericano le tiene tomada la medida a su homólogo mexicano, ya que primero lo doblegó con el muro de soldados desplegados en la frontera sur con la amenaza de subir aranceles a productos nacionales y ahora, con la desgracia ocurrida con sus connacionales en Chihuahua, pues se le ha presentado otra oportunidad inmejorable para seguir socavando la soberanía de México.

Trump no va a soltar AMLO, lo tiene bien agarrado del cuello y mientras este no deje de lado el discurso meloso de buena vecindad, se seguirá aprovechando de él.

Ya es tiempo de que López Obrador cumpla con los preceptos constitucionales relativos a preservar la soberanía nacional y garantizar la seguridad en sus personas y bienes a los mexicanos.

Mientras no deje de lado su estrategia contra el crimen de “abrazos, no balazos”, seguiremos padeciendo en forma más que alarmante el incremento de los índices delincuenciales.

En el tema de los migrantes centroamericanos que se recrudeció en los primeros meses de la actual administración, voces nacionales clamaban por frenar o por lo menos regular esos flujos migratorios ilegales, sin embargo, nada se hacía, tuvo que intervenir Donald Trump y de inmediato se movilizaron tropas de la Guardia Nacional y del Ejército, que para el caso es lo mismo, para contener a los miles de indocumentados que buscaban el sueño americano.

Ahora, que tampoco hace nada el gobierno de AMLO contra los capos de la droga, tiene que irrumpir Trump al pretender declararlos como terroristas y con ello justificar la intervención.

O el gobierno mexicano se pone las pilas o de plano los marines vendrán a hacer su trabajo, aunque ello abra las puertas de par en par a las Fuerzas Armadas de aquel país.

La solución al problema la tiene Obrador en sus manos: o combate a los malosos sin simulaciones o pasará a la historia como el presidente que permitió la intervención norteamericana en México.

Ya basta de seguir burlándose del dolor de las víctimas con expresiones estúpidas como que “me da flojera atenderlos”.

AMLO tiene una oportunidad inmejorable para abanderar un movimiento en contra del intervencionismo de Trump, pero antes tiene que poner orden en la casa, aunque ello represente dejar atrás su bandera de amnistía a criminales.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.