Panamericanos exhibe la vileza e ilegalidad
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Panamericanos exhibe la vileza e ilegalidad

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Panamericanos exhibe la vileza e ilegalidad

13/08/2019

Si la delegación mexicana hubiera fracasado en los Panamericanos de Lima en estos momentos estaría la cantaleta del presidente López Obrador, culpando a los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto del desastre; pero como resultó lo contrario, se cuelga medallas que no les corresponden.

Así es la condición humana de los políticos sin escrúpulos, que en cualquier oportunidad que les permita sacar raja política saltan a la palestra, sin importar que quede al descubierto la vileza.

El éxito de los deportistas mexicanos responde más al esfuerzo propio y de sus familiares que a los programas gubernamentales y menos a una nueva administración, cuyas primeras decisiones en materia deportiva, y en particular en el ámbito del deporte de alto rendimiento, han sido desastrosas, al reducir el monto de las becas y de beneficiarios con el pretexto de la austeridad, en donde sólo se ven afectados aquellos que no forman parte del grupo de privilegiados que integran la mal llamada 4T.

Ana Guevara ha traicionado al deporte y a sus principios con sus decisiones al frente de la Conade, y AMLO pretende apadrinar una conquista en donde no tuvo nada que ver.

Bien dijo John F. Kennedy: “El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano”.

En una de las conferencias mañaneras, esas en donde se inventan cifras y se fustigan a los detractores, López Obrador, obligado por el éxito de los atletas mexicanos en Perú, ofreció que con el producto de la venta de la casa de Zhenli Ye Gon, ubicada en Las Lomas, iba a premiar a todos los participantes de la delegación, y en particular, por supuesto, a los que lograron subirse al podio.

Hace dos semanas el monto de lo prometido rondaba en los 300 millones de pesos, de acuerdo con las cifras que dio en ese entonces el Presidente; sin embargo, se consiguieron más medallas, sobre todo áureas, por lo que el monto total se incrementó considerablemente.

Ayer el Presidente ya ajustó a la baja el premio, que será de 200 millones repartido entre los 544 atletas que extraordinariamente representaron al país.

En contraparte, con la subasta de la casa, apenas se obtuvo la cantidad de 102 millones de pesos, recursos que no alcanzarán a cubrir el compromiso presidencial. Pero eso no es todo, resulta que el inmueble en cuestión todavía tiene un propietario, que no es el gobierno, que está debidamente asentado en el Registro Público de la Propiedad y respaldado, evidentemente, por la escritura.

El legal propietario se llama Zhenli Ye Gon.

A decir del abogado de Ye Gon, el ganador de la subasta, el empresario Carlos Bremer, sólo ganó una serie de problemas legales con esa adquisición fraudulenta.

Es una nimiedad respetar el Estado de derecho para el nuevo gobierno, entonces no sorprende que se quiera premiarlos con algo que es producto de la ilegalidad.

Lo relevante del caso en materia deportiva es que, merced al éxito en Panamericanos, cambió radicalmente la visión de AMLO, en la cual sólo se había pensado respaldar al béisbol. Ojalá que apoyen a los deportistas mexicanos en su camino a los Juegos Olímpicos, a celebrarse en Japón el próximo año, y en las demás justas deportivas internacionales, y que no se quede en llamarada de petate, luego de que regresaron con la mejor participación, desde 1955, al ocupar el tercer lugar en el medallero, debajo de Estados Unidos y Brasil.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.