¡Viva Zapata, canijos!
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¡Viva Zapata, canijos!

12/12/2019
Actualización 12/12/2019 - 12:45

El arte  es universal e infinito y cada artista tiene una cosmovisión propia. Sin embargo hay ciertas normas de respeto que deben ser consideradas al menos en los espacios públicos y más aún en el Palacio de Bellas Artes.  Por ello, el desencuentro entre adeptos del Caudillo del Sur y miembros de la comunidad LGBTTI ha sido provocado por la insensibilidad de los organizadores y por supuesto de las autoridades de cultura.

Si en lugar de Emiliano Zapata se hubiera pintado en la misma pose a López Obrador, a Jesucristo o Benito Juárez, la prohibición oficial hubiera sido inmediata.

¿La tolerancia de las autoridades hubiera sido la misma? claro que no.  AMLO declaró en torno al tema que los artistas tienen libertad y que no debe haber censura, por lo que llamó a los familiares del héroe revolucionario a dialogar y alcanzar un acuerdo al respecto.

“Es un asunto especial y lo reprobable es que estas diferencias se quieran resolver con el uso de la fuerza “Qué es eso de entrar a Bellas Artes y golpear”, añadió el presidente.

Todos condenamos la violencia que se generó entre las organizaciones campesinas contra las personas de la comunidad LGBTTI, sin embargo, más allá del prurito institucional y las filias y fobias personales, es necesario inhibir la violencia con decisiones de la autoridad que se apeguen a derecho y al respeto irrestricto de los símbolos nacionales.

Pongamos un caso hipotético, aunque en redes sociales ya circula la yuxtaposición entre el rostro de Emiliano zapata y AMLO montado en un ganso, si el artista Fabián Cháirez, autor de la obra, u otro artista plástico hubiera tenido como motivo de su creación al presidente gay, hubiera recibido el mismo tratamiento por parte de las autoridades de la secretaria de Cultura y de Bellas Artes.

Para el arte sería válido el enfoque, sin embargo para la alta investidura del presidente pues resultaría una afrenta.

Igual ocurre con Emiliano Zapata y a decir de los enterados, se vulnera el respeto a las normas constitucionales, referente a los derechos de terceros, por ello se debería retirar la obra o en su caso poner al lado la del presidente o algún miembro de su gabinete en condiciones similares.

La pieza en cuestión es parte de la muestra denominada Emiliano Zapata después de Zapata y de entrada recibió la amenaza de familiares y descendientes del héroe agrarista de emprender acciones legales contra el pintor, la Secretaria de Cultura y el Palacio de Bellas Artes, por considerar que se denigró al icono revolucionario.

Veremos en que acaba este desaguisado, pero en vía de mientras debemos mantener y honrar a los héroes que nos dieron patria y libertad a costa de sus vidas y merced a ello gozamos de libertades que como una gran conquista, se obtuvo gracias a la revolución de 1910.

Por ello, es menester no solo mantener viva la historia mexicana y su enseñanza en las aulas, sino que con el ejemplo, las propias autoridades en turno deben honrarlos.

Así como veneramos a la Bandera Nacional, el Escudo y el Himno Nacional, también es menester hacerlo con los héroes nacionales.

Es común que con el tiempo se diluyan las gestas de ellos y se tome a chunga lo que en su momento significó tiempos de gloria para la patria. El agradecimiento es una anomalía que raya en la injusticia humana, empero, por ello es el gobierno en turno sin importar su perfil ideológico refuerce los planes de estudio en materias como historia de la revolución mexicana o civismo, para que, precisamente, se honre la memoria de esos mexicanos sin parangón.

El gobierno de la 4T está en deuda con Emiliano Zapata al permitir la falta de respeto en el máximo recinto cultural del país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.