Crisis de Covid-19: Ante una guerra
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Crisis de Covid-19: Ante una guerra

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Crisis de Covid-19: Ante una guerra

24/03/2020
Actualización 25/03/2020 - 13:13
columnista
Ana María Salazar
Análisis sin Fronteras

La dolorosa experiencia que ha vivido China, Corea del Sur, varios países europeos y ahora Estados Unidos dejan una serie de lecciones buenas y malas para México, que está a punto de enfrentar la pandemia del Covid-19.

1. Urge información confiable, constante y entendible. Ante el encierro que vivirán las familias, lo que buscará la población es información que les permita entender el proceso que enfrentará la población en los siguientes meses. Aunque conferencias de prensa ayudan a informar, la verdad es que es imposible para la mayoría de las personas ver una conferencia de prensa de donde los periodistas no necesariamente están haciendo las preguntas que responden a las interrogantes diarias de las personas: ¿Cómo sé si mi hijo está enfermo? ¿Si mi madre empieza a tener síntomas qué debo hacer? ¿Cuándo regresarán mis hijos a la escuela? ¿Puedo contagiarme mediante el agua o comida? ¿Podre comprar alimento? ¿Qué hago si pierdo mi empleo? Las conferencias de prensa de la Secretaría son útiles, pero da respuestas largas y complicadas, dejando a la interpretación de los periodistas las respuestas. Y en las conferencias mañaneras, además de que varios periodistas traen agendas diversas, el presidente se ha dedicado a hablar sobre agenda política, que hasta este momento no ha incluido responder en una forma clara y contundente cómo México enfrentará la crisis de salud, económica y de gobernabilidad que representa el reto del Covid-19. No ha sido prioridad para Andrés Manuel López Obrador. Esto me lleva al segundo comentario.

2. Enfrentar la crisis tiene que ser prioridad, punto. Todos los demás proyectos, programas y objetivos tendrán que guardarse en un cajón hasta tres o cuatro meses después de que pase el momento más fuerte de la crisis. Gobiernos alrededor del mundo, que están empezando a transitar a una etapa de recuperación (creo que el único en esta categoría en este momento posiblemente es China) encontrarán desesperación a todos los niveles socioeconómicos, comunidades enteras que requerirán apoyos masivos, con alto índice de desempleo, y economías destrozadas. Conversación sobre cualquier otro tema (reelección en Estados Unidos, negociación de acuerdos comerciales en Reino Unido, rifa de avión presidencial en México) será una afrenta a una población que tendrá necesidades muy básicas.

3. Presidentes no deben de ser portavoces. Un mensaje con un tono de estadista, asegurando que el gobierno respalda a sus ciudadanos y usará todos los recursos necesarios del Estado para solventar la crisis es el ÚNICO mensaje que debe de dar el Ejecutivo. Los expertos, y cada uno en su área deberán de dar la información diaria. El comportamiento del líder del Ejecutivo también tiene que ser un ejemplo para el comportamiento que exige el gobierno de sus ciudadanos. (Ver el punto cuatro). Un gran ejemplo de esta forma de comunicación es el primer ministro Justin Trudeau, un desastre en comunicación y liderazgo ha sido el presidente Donald Trump.

4. Ejército de portavoces. Urge que el gobierno esté llenando los medios de comunicación y redes sociales con portavoces y expertos con diferentes enfoques, que puedan dar información de salud, económica, laboral, educativa e inundar los medios de comunicación y las redes sociales. Ante el vacío de información, estos espacios se llenan de desinformación y fake news.

5. Prioridad en cuidar la salud del presidente, de los secretarios del gabinete de seguridad y salud, los asesores claves, médicos, enfermeras, soldados, marinos, expertos en ciberseguridad y protección de estructuras críticas y tecnología de red, gobernantes locales, y legisladores y ministros de la Corte Suprema. Con la crisis que se avecina, lo que no puede permitir el presidente Andrés Manuel López Obrador es crear un vacío de poder y liderazgo por una enfermedad o algo peor. La historia nos enseña que, ante una pandemia, uno de los grupos más propensos a enfermarse, en un momento cuando más se les necesita, son las Fuerzas Armadas y las fuerzas del orden. Y, algo que ha resultado verdaderamente trágico en la crisis actual es el número de profesionales en el área de salud que se han enfermado, en parte por falta de equipo de protección. Y no quiero especular qué pudiera suceder en este país si hubiera un hackeo masivo a los portales que proporcionan servicios en este momento crítico. Seguramente sería el apocalipsis total si se 'cae la red' o si hubiera un problema de suministro de electricidad.

6. Apoyar a las Fuerzas Armadas, Guardia Nacional y policías estatales. Además de apoyar en el Plan DN-III, de apoyo médico y hospitalario, además de proporcionar transporte aéreo y de tierra, en esta crisis la función primordial también tiene que ser en mantener el orden. Y el presidente López Obrador deberá de ordenar que las fuerzas armadas del país estén dedicadas, por completo, a esas funciones (temporalmente dejar de construir aeropuertos, refinerías, plantar árboles). Tienen que permitir que las Fuerzas Armadas y del orden ejerzan su función primordial que es proteger a la población. Esto significa que deberán de enfrentar y detener saqueadores, a pobladores que estén robando gasolina o que no están sometiéndose a toques de queda (sí, habrá toques de queda.)

La pandemia del Covid-19 probablemente será la crisis de salud, económica y de gobernabilidad más impactante que ha enfrentado México y su población desde la Revolución. Urge que se comporte el Ejecutivo como un gobierno preparado para enfrentar una guerra.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.