No se le vaya a salir de las manos
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No se le vaya a salir de las manos

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No se le vaya a salir de las manos

16/10/2019
Actualización 16/10/2019 - 14:08

Andrés Manuel López Obrador es el presidente que podía, no sólo reducir dramáticamente la violencia en el país, sino además dejar las bases para que a mediano plazo no volviera la población o la economía mexicana sufrir las consecuencias de la inseguridad que producen el crimen organizado o los grupos armados.

Tiene varios factores a su favor. No solo el increíble bono democrático, sino la credibilidad que continúa teniendo respecto de que combatirá a la corrupción. También es un Presidente que se ha comprometido a que diario se informa y coordina a su gabinete de seguridad. Hasta la fecha ese compromiso también incluye transparentar en una forma constante los datos y temas de seguridad que tanto nos afectan y nos preocupan.

Anteriores presidentes, con la excepción de Felipe Calderón, contestaban públicamente a los medios de comunicación temas relacionados a la seguridad del país; preferían delegar esa responsabilidad a otro secretario o algún portavoz.

Po eso es importante reconocer las mañaneras de esta semana, en las que el Ejecutivo y el gabinete de seguridad presentaron los más recientes datos de la criminalidad en el país. Y respondieron preguntas. Y los datos no reflejan un punto de inflexión, como quisiera el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana. Y, más que dar esperanzas de que pronto habría una mejora, después de escuchar al mandatario y a su círculo cercano, queda claro que no hay una estrategia firme e inmediata para reducir la violencia.

La conferencia de prensa demostró los diferendos que tienen los miembros del gabinete sobre la problemática. Y también fue claro que no tienen una estrategia a corto plazo.

O sea, que probablemente las cosas pueden empeorar, a pesar de todos los factores que favorecían a AMLO para encontrar una solución.

De nuevo quiero compartir en este espacio los pasos para resolver la ola de violencia que enfrenta un país, una entidad o un municipio. Se requiere:

1. Voluntad política.

2. Detener la corrupción y castigar a los corruptos.

3. Asegurar los recursos necesarios.

4. Tener un plan de acción con pasos a corto, mediano y largo plazos.

5. No tolerar la falta de cooperación y colaboración entre funcionarios y ramas del poder.

6. Exigir resultados, de lo contrario que renuncien.

7. Asegurar un marco jurídico que permita a las autoridades enfrentar a las organizaciones más peligrosas del planeta.

8. Tener absoluta claridad sobre qué exigir a los gobiernos municipales, estatales y al gobierno federal, además de la comunidad internacional.

9. Trabajar con la sociedad civil, no grillar.

10. Ejercer un liderazgo extraordinario ante una crisis extraordinaria.

Y aunque parecen pasos simples, es claro que el Presidente no ha entendido un concepto fundamental sobre el combate al crimen organizado, grupos armados y delincuentes: a veces, aunque no se quiera, se tiene que usar la fuerza como última instancia. Y aunque el Presidente y la secretaria de Gobernación, y el secretario de Seguridad continúan pronunciando un discurso de “no se puede enfrentar la violencia con violencia”, esto está produciendo un ambiente de ingobernabilidad y desestabilizando regiones completas del país. Los delincuentes y los violentos ya entendieron que no hay nadie que los detenga. No le tienen miedo al Estado, Y esto es peligrosísimo.

La reacción y los comentarios públicos de la secretaria de Gobernación sobre la masacre de los 13 policías es un indicio de que, al igual que otros gobiernos, no están dispuestos a defender los derechos ni apreciar el sacrificio de los policías y soldado, que han dado la vida por defender a la población, el Estado de derecho, la democracia mexicana. En lugar de asumir un tono de indignación y de enojo ante la muerte de civiles, policías y soldados alrededor del país, su comentario se redujo a recalcar lo que todos sabemos: masacres suceden, no sólo en Michoacán, sino en otras partes del país. En cierta forma ella refleja la posición del Presidente de usemos a las autoridades como carne de cañón y a ver si les alcanza el sexenio para repartir dinero de programas, que no van a resolver el problema.

Y la paradoja es que entre más se tarden en entender que el uso de la fuerza para la defensa de los derechos de la población está permitido en toda democracia, mientras más esperen a que se iluminen, desafortunadamente más fuerte y más violenta será la reacción de la población y de las autoridades.

No espere señor Presidente, el país se le puede salir de las manos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.