¿Va la economía en la dirección correcta?
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¿Va la economía en la dirección correcta?

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¿Va la economía en la dirección correcta?

24/09/2019
Actualización 24/09/2019 - 11:32

En diversos foros y eventos en los que participo es frecuente la pregunta que me hacen respecto a cómo va la economía nacional. Mientras que algunos opinan que existe una importante desaceleración en la producción nacional, en las ventas y en el empleo, esto resulta del cambio de gobierno, del “nuevo estilo de gobernar” y de la lucha en contra de la corrupción, por lo que se tendrá la reactivación en los siguientes meses; otro grupo piensa que el actual entorno es el inicio de una fuerte crisis futura.

Por una parte existe una preocupación real respecto a las distintas reformas que está tomando el nuevo Congreso, pero diversas encuestas de opinión muestran a una mayoría de la población opinando favorablemente sobre la nueva administración.

Para saber si el entorno actual y las decisiones que está tomando el gobierno permitirán tener un mayor bienestar en el futuro, se necesita una referencia que nos indique que es lo correcto para que la economía se fortalezca y crezca, con lo que se incrementarían los ingresos de las personas y se crearían nuevos empleos formales. En este sentido el libro de Acemoglu y Robinson titulado Por qué fracasan los países es un excelente referente para evaluar si la dirección que sigue nuestro país y el nuevo gobierno es la correcta. En este libro se presenta un análisis histórico de los países que han logrado un mayor nivel de desarrollo y cómo lo han logrado.

Especialmente interesante es el primer capítulo donde compara el nivel de bienestar de Nogales, en Sonora y de Nogales, en Arizona. Es la misma ciudad dividida por una barrera, en la cual hay coincidencia de clima, de recursos naturales, de tipo de población y otros elementos más. Sin embargo, el nivel de ingresos es muy diferente, ya que mientras en la parte norteamericana el ingreso promedio por persona es superior a los 30 mil dólares al año, en la parte mexicana es de solo una tercera parte. En una hay escuelas, servicios médicos y públicos de calidad, predomina la seguridad en las calles, las cuales se encuentran bien pavimentadas, no existe el temor a expropiaciones y la impartición de justicia funciona razonablemente bien; en la otra es lo contrario. Otros ejemplos que presenta son Zimbabue, Corea del Norte, Sierra Leona, Argentina y yo agregaría lo que pasa en Venezuela en la actualidad.

La conclusión a la que llegan es que los países que tienen mayor nivel de desarrollo cuentan con instituciones que dan los incentivos correctos para fomentar la productividad, la innovación, la inversión y, sobre todo, están al servicio de los ciudadanos y no del gobierno o de los grupos de presión. En el sistema exitoso, la sociedad tiene “los derechos políticos mucho más repartidos, en la que el gobierno debe de rendir cuentas y responder a los ciudadanos y la gran mayoría de la población puede aprovechar las oportunidades económicas”. En los países atrasados, en los cuales están la mayoría de los latinoamericanos y africanos, el gobierno toma decisiones para favorecer a grupos que le ayudan a mantenerse en el poder y otorga beneficios a un pequeño grupo a costa del bienestar de la mayoría de los ciudadanos.

Es de conocimiento general que el mejor mecanismo para lograr tasas de crecimiento elevadas es apoyarse en el sistema de mercado, pero un gran porcentaje de gobiernos no tiene los incentivos para dejarlo operar. Esto puede ser porque los gobernantes desean privilegiar a ciertos grupos de presión o de interés específicos o para lograr extraer rentas extraordinarias de la sociedad.

Para lograr desarrollar a las sociedades y a la economía se requieren varias condiciones, entre las que se encuentran: respeto a las instituciones que les permitan cambiar de manera pacífica a los gobernantes ineficientes; control de la inflación para apoyar el funcionamiento del mercado; apertura al comercio internacional y apoyo al funcionamiento de un tipo de cambio flexible; fortalecimiento y respeto a las instituciones que limitan el excesivo poder al Ejecutivo; la creación y fortalecimiento de instituciones antimonopolios; verdadera división de los poderes de la república; respeto a la propiedad privada y al Estado de derecho; bajos impuestos a la producción y al trabajo, etcétera. En general, darle un mayor empoderamiento a los ciudadanos limitando la de los gobiernos, para que aquellos puedan desarrollar su capacidad de creación. Al revisar este listado queda claro en cuáles temas el actual gobierno va en la dirección correcta y en cuales está equivocado.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.