AMLO: ¿neotradicionalismo de izquierda?
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AMLO: ¿neotradicionalismo de izquierda?

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AMLO: ¿neotradicionalismo de izquierda?

24/04/2019
Actualización 24/04/2019 - 14:51

“… La familia en México es la mejor

institución de seguridad

social que existe…”.

AMLO, noviembre 2018

¿En qué corriente político-ideológica se ubica Andrés Manuel López Obrador? Abundan las respuestas rápidas y fáciles: 'populista', 'conservador', de 'izquierda', 'estatista', 'nacional-revolucionario'. Lo que escasea son respuestas que nos permitan ubicarnos frente a un político difícil de entender y más difícil de etiquetar.

Por ejemplo, AMLO se presenta y es considerado mayoritariamente como un político de izquierda. Muchos, también, lo llaman 'estatista'. Curiosamente, sin embargo, ese político 'de izquierda y estatista' se opone sistemáticamente a aumentar cualquier tipo de impuestos y tampoco parece particularmente interesado en fortalecer las entrañas institucionales, organizacionales y profesionales sobre las que se fundan las capacidades de cualquier aparato estatal.

Para contribuir a situar a López Obrador en términos político-ideológicos, sus instrumentos preferidos de política social (las transferencias monetarias directas) ofrecen un punto de partida interesante. Me explico.

La mayor parte de los gobiernos de izquierda suelen distribuir beneficios sociales a través de programas e instituciones públicos. López Obrador, en cambio, se decanta una y otra vez por otorgarles recursos directamente a los beneficiarios-objetivo: becas a jóvenes, apoyos directos a adultos mayores, dinero mensual a menores con discapacidades.

En lo que hace a sus instrumentos de la política social predilectos, de hecho la 4T se parece más a los gobiernos neoliberales que a los de izquierda. Justo por ello muchos de sus detractores han acusado a López Obrador, ni más ni menos, que de 'neoliberal'.

Conviene reparar en que, si bien son 'iguales' a simple vista, el significado y orientación de las transferencias monetarias directas distan mucho de ser los mismos en el encuadre neoliberal y en el mundo simbólico y político de la 4T. Las diferencias entre ambos son sugerentes, pues aportan pistas para empezar a identificar la idea de lo social, desde la que el nuevo presidente de México organiza su mirada y su acción.

Dentro del universo semántico, moral y político del neoliberalismo, las transferencias monetarias directas parten del supuesto según el cual los individuos tienen primacía por sobre cualquier tipo de colectivo. En términos prácticos, su uso como instrumento privilegiado de política social sirve para subrayar la 'autonomía' de los individuos y dejarlos solos, para debilitar a las instituciones estatales, así como para reducir el gasto público destinado a los segmentos más vulnerables de la población y usarlo a favor de otras prioridades. Por ejemplo: pago de la deuda pública, rescates bancarios, exenciones fiscales a los inversionistas o medidas diversas, típicamente muy benéficas para los grupos sociales con mayores recursos económicos y sociales.

¿Cuántas veces en sus innumerables discursos utiliza López Obrador el término 'individuo'? Pocas, casi ninguna. Los destinatarios de las transferencias de su gobierno no son, como en el horizonte de sentido neoliberal, los individuos; son, más bien, sujetos portadores de ciertos roles: 'madres', 'abuelas', 'hijos'. Son identidades definidas por su lugar dentro de una institución centralísima para AMLO: la familia.

Pero, ¿para qué quiere su gobierno los ahorros que habrán de conseguirse proveyendo recursos monetarios directamente a los beneficiarios y eliminando a los intermediarios? A juzgar por su discurso y prioridades de gasto: para apoyar a los mexicanos con mayores vulnerabilidades y carencias, así como para impulsar grandes obras de infraestructura encaminadas a dinamizar internamente la economía.

López Obrador no es 'neoliberal' porque en su diccionario los individuos apenas figuran, y porque las economías generadas por las transferencias directas tienen como destinatarios, dentro de su programa y acciones de gobierno, no a los que más tienen, sino a los grupos con menores activos, ingresos y oportunidades de pertenencia y desarrollo.

En el universo simbólico, moral y político de la 4T los actores clave no son los individuos y sus libertades. Los protagonistas son colectivos (la familia, el Ejército y la Iglesia, por ejemplo) y sus deberes. Colectivos tradicionales sí, pero aggiornados al tiempo presente y a la prioridad a favor de los grupos menos aventajados social y económicamente.

'Familia' entendida como el reducto último de cobijo, afectos primarios y solidaridades incondicionales en un contexto en el que las instituciones formales solo protegen a los individuos con conectes y recursos. 'Ejército' en una lectura que subraya su disciplina como cuerpo profesional y su amor por México frente a policías vistos como más corruptibles y menos disciplinados. 'Iglesia' en sentido amplio: religiosidad, fe, espiritualidad, reserva moral. Desde donde lo ve López Obrador, en suma, tres instituciones fundantes e indispensables para la recuperación del orden social, político y moral de un México expoliado y roto por 30 años de neoliberalismo.

AMLO: ¿Neoliberal? No. ¿Tradicional a secas? No. ¿Neotradicional? Probablemente. Para mayores señas y para empezar a descifrarlo: 'neotradicional', por su convicción sobre la centralidad de colectivos sociales, tales como la familia, y al mismo tiempo de 'izquierda', por su preferencia a favor de los que menos tienen.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.