Disrupción digital en propiedades vacacionales
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Disrupción digital en propiedades vacacionales

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Disrupción digital en propiedades vacacionales

18/09/2019

Son múltiples los jugadores involucrados en el negocio del alojamiento de propiedades vacacionales, en especial las que operan a través de plataformas digitales inmersas en el fenómeno de la economía colaborativa.

La de mayor impacto en México es Airbnb, con más de 6 millones de opciones de alojamiento en 190 países hasta 2018. Sin embargo, en el mundo figuran otras como Booking, Housetrip, HomeAway, Kid and Co, entre otras que han sabido capitalizar los hábitos de consumo de las nuevas generaciones.

En el estudio Impacto del alojamiento con fines turísticos en casa habitación, reservadas a través de medios digitales, a cargo de la Universidad Anáhuac y Hoteles por México de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras, se revelan distintas tendencias que demuestran la evolución digital y sus efectos en las propiedades del giro.

El análisis evidencia lo que ha provocado el avance de la innovación, el efecto de las prácticas online y la mencionada economía colaborativa. Pero también, lo que ha modificado en materia de rentabilidad para los pequeños y medianos propietarios, así como a la industria hotelera.

Es así que nichos como la propiedad vacacional, all inclusive, hoteles de negocios y ecoturísticos viven una profunda transformación orientada a la reducción de los costos de transacción, al eliminar intermediarios en ventas.

“Los nuevos sistemas de distribución para alojamiento y la economía colaborativa piden a las plataformas de alojamiento de corto plazo conectar pares, no intermediarios, maximizar el uso del capital, redistribuir la oferta y usar capacidades ociosas”, detalla.

Esta percepción ha generado que el año pasado, el número de unidades completas activas ofertadas al mes en México creciera 45.7%, al pasar de 47 mil 859 a 69 mil 333 unidades en ese lapso.

Este volumen de propiedades en entidades como Baja California, Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa y Yucatán generó ventas estimadas en 20 mil millones de pesos al cierre del año pasado.

Dicho ritmo se acentúa en algunos destinos como Cancún, en donde existían dos mil 687 unidades vacacionales disponibles administradas a través de plataformas, o bien que 7.1% del total de turistas que salen de ese aeropuerto se alojó en rentas vacacionales.

La competencia digital es ardua, en particular cuando se trata de maximizar y competir en una industria que cada dos años en la última década, ha crecido alrededor de medio millón el número de habitaciones y deja ventas globales de más de 570 mil millones de dólares, según Euromonitor.

En este entorno, el negocio hotelero en México es el número 7 en el Top 10 mundial con una ocupación promedio de 56.7% de acuerdo con Datatur.

Estos factores han exigido el uso de tecnología para facilitar conexiones y nuevas maneras de comercializar. Así, según el estudio esta práctica aprovecha el flujo de datos, avances tecnológicos e infraestructura de internet para reducir los costos de transacción y movilizar la capacidad ociosa.

El hilo conductor, explica, es un incorporador basado en internet que conecta las relaciones y los pagos entre quienes buscan bienes y servicios, y quienes los proporcionan. Sin embargo, existen otros elementos relevantes por analizar respecto al impacto real y regulación que trataremos en próximas entregas.

Mientras tanto, es un hecho que la disrupción digital está cambiando la percepción de inversionistas, propietarios y usuarios de sitios de alojamiento en el país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.