Subsecretaria de Relaciones Exteriores de Chile.
Las brechas de género son uno de los principales obstáculos para el pleno ejercicio de derechos fundamentales, porque dificultan seriamente la construcción de democracias más representativas y limitan el desarrollo y el bienestar de los países. Por eso, integrar el enfoque de género de manera transversal en nuestra política interna y en nuestra política exterior es clave para lograr una sociedad igualitaria, justa y sostenible, que sea capaz también de proyectar esos valores en su acción multilateral.
Afortunadamente, en este camino no estamos solos: México es un gran aliado. Nuestros países comparten una larga historia de amistad, basada en valores, intereses y principios comunes, así como una vasta historia diplomática de empuje de la agenda de igualdad de género a nivel nacional, regional, interamericano y también multilateral.
Hoy somos los únicos países de la región que hemos hecho pública una política exterior feminista. En ambos casos, esta orientación estratégica se alinea con entender la igualdad de género como un imperativo de la democracia, pero también como un vector de desarrollo, que emerge como un nuevo espacio de cooperación que intensificará el desarrollo de iniciativas concretas para avanzar en igualdad sustantiva para las mujeres y niñas en toda su diversidad.
Para Chile, las relaciones económicas y comerciales a nivel internacional destacan como un elemento clave para la eliminación de barreras para la plena incorporación de las mujeres en la economía, así como para avanzar en una recuperación económica con igualdad de género. Por eso hemos incorporado la igualdad de género como un elemento central de nuestra inserción económica en el mundo. Hemos sido pioneros en la incorporación de capítulos de género y comercio en nuestros acuerdos comerciales, como por ejemplo con Uruguay, Canadá, Argentina, Brasil y Ecuador. Más mujeres con oportunidades de emprender nuevos negocios y explorar nuevos mercados es más desarrollo para el país, es por eso que también hemos empujado esfuerzos en Chile por entender estas brechas de inserción económica de las mujeres mediante el lanzamiento de nuestra reciente “Radiografía de la Mujer Exportadora”, elaborada por la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales de nuestra Cancillería, que nos señala que el 28,2% de las empresas con ventas en el exterior son lideradas por mujeres, mientras que el 37,5% del valor exportado por el país es generado por las empresas con liderazgo femenino.
Sabemos que tenemos un gran desafío. En efecto, de acuerdo PNUD, el PIB per cápita de las mujeres chilenas es un 45% menos al de los hombres; en consecuencia, los hombres tienen en Chile un mayor desarrollo humano que las mujeres, 0.867 vs 0.838. Esta brecha es 2,3 veces la observada tanto en el promedio de los países que, como Chile, han sido catalogados de muy alto desarrollo humano.
Es por esta razón que en estos días me encuentro en México desarrollando una serie de actividades en conjunto con la Cancillería local, que nos permitan identificar brechas y construir instancias de colaboración para fortalecer la política exterior feminista de ambos países.
La política exterior feminista ratifica y refuerza el compromiso de Chile, de México y de otras naciones con la promoción de la democracia y el respeto de los derechos humanos. No podemos concebir la democracia del siglo XXI sin igualdad de género, que es también un factor decisivo para que aquellas democracias logren un desarrollo sustentable, más inclusivo y con más oportunidades reales para todos.