Razones detrás de la fortaleza del peso
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Razones detrás de la fortaleza del peso

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Razones detrás de la fortaleza del peso

10/05/2019

De todas las variables económicas, el tipo de cambio es tradicionalmente la que se ajusta con mayor velocidad. De hecho, ante un cambio de perspectiva en los riesgos locales e internacionales, las monedas de todos los países del mundo actúan como la principal válvula de escape para reflejar con mayor claridad las expectativas ante un panorama cambiante.

Desde que comenzó el año, y a pesar de la fragilidad de las finanzas públicas de Pemex, los cambios de perspectiva a la calificación crediticia de México y los riesgos de desaceleración en la economía mundial, el peso se ha apreciado 2.6 por ciento, siendo la segunda moneda del mundo emergente con el mejor rendimiento; contrario al comportamiento de otros países emergentes, que se han depreciado en promedio cerca del 3.0 por ciento en el año (excluyendo la lira turca y el peso argentino que han perdido valor en más del 17 por ciento, por cuestiones locales). Por ello, y a pesar de que los riesgos locales e internacionales se han incrementado, no puedo dejar de preguntarme: ¿Por qué tenemos a un “súper” peso, por qué se ha fortalecido, y por qué se ha movido en contra de la dirección del resto de las monedas del mundo emergente?

Creo que la explicación es multifactorial. Para empezar, tenemos un enorme diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos. La tasa de referencia en México se encuentra en 8.25 por ciento y en Estados Unidos del 2.50 al 2.75 por ciento, y con ello el carry trade es positivo. (El carry trade es el financiamiento que buscan los inversionistas para beneficiarse del diferencial de las tasas de interés). Generalmente se venden los activos de la moneda con la menor tasa —en este caso el dólar— para comprar activos con la mayor tasa, que es el peso. Adicionalmente, los inversionistas consideran que se mantendrá la estabilidad macroeconómica del país, con lo que no se esperan ajustes considerables en las tasas de interés y por lo que México acaba siendo un país atractivo para las inversiones de portafolio.

Otra de las razones por las que el tipo de cambio se ha mantenido relativamente estable, son las apuestas en los contratos de futuros a favor del peso, siendo ésta la única moneda en la que las apuestas son contra el dólar. Este comportamiento, también explica que la expectativa de los inversionistas es que se mantenga el diferencial de tasas de interés. Estos contratos de futuros están en niveles máximos de los últimos años. Adicionalmente, el VIQS, que es el índice que mide la volatilidad del peso contra el dólar, se encuentra cerca de mínimos desde el 2016, sugiriendo que en los siguientes meses se prevé que los movimientos en el tipo de cambio sean bastante moderados.

Finalmente, me parece que el último punto que favorece al peso —y de manera más reciente— es la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Desde finales de la semana pasada los mercados e inversionistas se han puesto sumamente nerviosos, porque han escalado nuevamente las tensiones comerciales entre estos dos países. Y es que, pareciera que China ha puesto marcha atrás a ciertas concesiones que había cedido a favor de Estados Unidos, y la respuesta del presidente Trump ha sido un aumento en los aranceles a partir de este viernes en los productos chinos. Si bien es cierto que de momento no se ha cristalizado un panorama donde estallará la guerra comercial, pudiéramos estar frente a un cambio de paradigma en el comercio internacional.

Al margen de lo que resulten las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China, consideramos que los mercados empiezan a incorporar cierto tipo de restricción hacia los productos chinos, y eso pudiera acabar beneficiando a México. Ello, porque México compite con China y es uno de los principales proveedores de manufactura para Estados Unidos. La reducción de la demanda de productos chinos en Estados Unidos beneficiará a otras economías, incluyendo la mexicana. De tal manera que pareciera que al peso se han alineado las estrellas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.