Fibras pegan a Afores
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Fibras pegan a Afores

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Fibras pegan a Afores

14/03/2019
Actualización 14/03/2019 - 9:25

Son alrededor de 15 Fideicomisos Especializados en Bienes Raíces (Fibras) los que están colocados en el mercado de valores. Manejan activos por cerca de 500 mil millones de pesos.

Estos instrumentos surgieron en 2011, siendo Fibra UNO, el que preside Moisés El-Mann, el más grande. Concentran conjuntamente una deuda cercana a los 175 mil millones de pesos.

Pero tras más de siete años, el desempeño que muestran empieza a ser cuestionado debido a malas prácticas de gobierno corporativo, por conflictos de interés o por dudas en sus valuaciones.

Los grupos aportantes de los inmuebles exprimen las Fibras antes de que los inversionistas puedan cobrar sus dividendos. El punto es que esos inversionistas, en buena parte, son Afores.

Es de todo el mercado conocido que las pérdidas o minusvalías que tienen las Afores por esas inversiones son multimillonarias y aunque reciben dividendos en pocos casos ha sido buena inversión.

Los fundadores o dueños originales de los inmuebles cobran millones de pesos a los tenedores de certificados por 'administrar' las propiedades, sean oficinas, centros comerciales, bodegas u hoteles.

De ahí la necesidad de que tanto la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, de Adalberto Palma, como la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, de Abraham Vela, se metan.

Los inversionistas han visto erosionar el valor de sus propiedades, ya que todo lo que producen de rentas trae unos cargos por administración que no les permite apreciar su valor.

Le decíamos ayer que solo tres han resultado mejor inversión que instrumentos gubernamentales: Prologis de Luis Gutiérrez, Terrafina de Alberto Chertin y Vesta de Lorenzo Berho.

Fibra Inn, de Víctor Zorrilla, y Fibra Hotel, de Simón Galante, han perdido entre 40 y 50 por ciento de su valor nominal. El caso extremo, con un desplome de 55 por ciento, es Fibra Shop, la de Salvador Cayón.

Ilustraciones de Nelly Vega

La más representativa, Fibra UNO, tiene casi la mitad de los activos, pero también de la deuda del sector. Su desempeño ha sido criticado porque su dividendo es de los tres más bajos de la muestra.

Complementan el sector de las Fibras Macquarie que lleva Juan Monroy, Dahnos de José Daniel, Nova que conduce Guillermo Medrano y Fibra HD que preside Javier Lomelín.

Asimismo, apunte a Fibra Monterrey de Federico Garza y Fibra Plus de Gustavo Tomé.

AYER, EN SU conferencia mañanera, Andrés Manuel López Obrador confirmó lo que aquí le reportamos el 17 de febrero pasado. El Tribunal Electoral del Poder Judicial detectó como eje del financiamiento de la campaña negra contra el entonces candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, al Consejo Mexicano de Negocios, entonces presidido por Alejandro Ramírez. Nos referimos al documental aquel del Populismo en América Latina que produjo Javier García Mata con dinero que triangularon las empresas Zimat Consultores en Comunicación y Central de Estrategias Políticas, de Martha Mejía. “Ya se probó que fue financiado por un grupo aquí del país, se pagó a una empresa para hacerlo”. Otro nombre que pronto va a salir es el de Alejandro Quintero, exasesor de Enrique Peña y quien era el jefe formal de Mejía. El SAT ya investiga también.

TAMBIÉN AYER LA Secretaría de Hacienda confirmó lo que en los últimos días le hemos venido platicando: la implantación de un nuevo modelo de compras de medicinas para quitar a los proveedores tradicionales como Fármacos Especializados de José Antonio Pérez, Dimesa de Carlos Álvarez Bermejillo, Maypo de Carlos Arenas, CPI de Gerardo Morán y Ralca de Alberto Ramírez de Aguilar. Rompe con las compras consolidadas que operaba el IMSS. Ya no va a ser el organismo a cargo de Germán Martínez, sino la dependencia de Carlos Urzúa. Birmex, la paraestatal de Carlos Rello, será el nuevo concentrador de las compras que se harán por adjudicación directa y mediante licitaciones internacionales. Empiezan en mayo con 700 claves y un presupuesto de 6 mil 500 millones de pesos.

EL NUEVO CLIMA laboral preocupa a empresas estadounidenses. No solo Walmart, que lleva Guilherme Loureiro, está padeciendo el activismo laboral de Napoleón Gómez Urrutia, Pedro Haces y Arturo Alcalde, padre de la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde. Otras multinacionales que habían operado en paz están atentas al surgimiento de un nuevo sindicalismo. Son los casos de Citibanamex que dirige Ernesto Torres Cantú, Coca-Cola que encabeza Manuel Arroyo, AT&T que capitanea Laurent Therivel, General Motors que comanda Ernesto Hernández y American Express a cargo de Santiago Fernández. Con grandes plantillas laborales, tener que lidiar ahora con varias organizaciones sindicales y con diferentes y nuevas reglas del juego es algo que les inquieta mucho.

AYER QUEDÓ ADMITIDO el concurso mercantil con plan de reestructura previo de M&G Polímeros México y M&G México Holding, productora de resina PET que dirige Luis Apperti. La empresa opera en el curso ordinario, cumpliendo con sus obligaciones con proveedores y clientes. Tuvo problemas de flujos por la insolvencia que desde 2017 afectaron a su matriz y filiales en Estados Unidos. En este proceso, Polímeros fue representada por Rothschild de Víctor Leclercq y Cervantes Sainz de Alejandro Sainz. El 85 por ciento de sus acreedores los representa White & Case de Manuel Groenewold, Martínez Algaba de Roberto Martínez y Castillo y Castro de Fernando del Castillo, así como Deloitte de Francisco Pérez en el lado financiero. Van a reestructurar 900 millones de dólares.

LA BATERÍA DE abogados, internos y externos de Walmart, sigue cerrando filas para evitar que la CROC les estalle la huelga el próximo 20 de marzo. De los últimos agregue a Ricardo Martínez, un ex Baker Mckenzie, que se suma a Santiago Marvan y Gustavo Zavala. De la casa apunte a Rina Dagdug, directora de Relaciones Laborales, y Alberto Sepúlveda, director Legal y de Asuntos Corporativos.

YA SE SUPO por qué el presidente Andrés Manuel López Obrador no aceptó las renuncias de los tres únicos consejeros independientes que le quedan a Pemex: Teresa Fernández, Carlos Elizondo Mayer-Serra y Octavio Pastrana. Y es que nada podría ser legal si no se tienen, por lo menos, dos votos de ellos en las decisiones que se quieran adoptar.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.