Cero es mejor que 10
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Cero es mejor que 10

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Cero es mejor que 10

15/11/2019

En la escuela, a quienes sacan 10 les va mejor que a quienes están por debajo del 5; al respecto, recuerdo en mis tiempos de la preparatoria –algunos años atrás– que obtener 10 era aplaudido por todos y envidiado por tus compañeros. El maestro De la Borbolla que nos daba matemáticas, cuando estabas mal nos ponía ceros y dos frases contundentes dependiendo de que fueras niño o niña.

Pero en la fiscalización, si eres auditado y sales con ninguna observación, puedes presumirlo, como hace poco vimos, comenté en una reunión de trabajo en Querétaro, felicitando a las entidades que hasta el segundo informe parcial de la revisión de la CP 2018, llevan menos observaciones, destacando que en este caso es mejor sacar cero que 10.

Se trata de un universo amplio: 32 estados y potencialmente auditables más de dos mil 545 municipios, aunque solo se audita alrededor de 200, principalmente las capitales políticas y económicas de los estados, así como muchos derivados de solicitudes o denuncias de miembros del Congreso, ciudadanos y los diversos medios de comunicación, correspondiendo el resto a los órganos de fiscalización de los congresos locales.

Son muy importantes los recursos transferidos a estados y municipios, un poco más de la tercera parte del presupuesto federal, ya sea de manera condicionada como es el caso de las aportaciones con un fin específico, como educación básica, salud, seguridad, infraestructura social municipal, etcétera, y las participaciones, que son recursos de libre disponibilidad, distribuidos en el presupuesto por el Congreso local.

En 2018, que es la Cuenta Pública que está en proceso de fiscalización, el gasto federalizado ascendió a casi dos billones de pesos; en suma, más de dos terceras partes del PEF.

Así, de ese monto, un billón 124 mil millones de pesos correspondieron a gasto programable, etiquetado, como las aportaciones, los convenios de descentralización y de reasignación y los subsidios, así como 844 mil millones de las participaciones.

La fiscalización de las aportaciones y las participaciones es facultad exclusiva de la Auditoría Superior de la Federación, lo cual es importante para cualquier análisis al respecto.

Las participaciones o Ramo 28, son el principal ingreso corriente de estados y municipios, más del 90 por ciento en promedio, de ahí pagan conceptos como las aportaciones a educación media superior y superior, otros pari passus y subsidios locales, las transferencias al gasto de los otros poderes, el gasto corriente, incluida la nómina estatal. Es significativa la dependencia de los gobiernos locales de las transferencias federales, de ahí que muchos de ellos, han desviado el destino de los recursos y generado prácticas corruptas que no siempre han sido sancionadas, pero esto está cambiando y más en el futuro inmediato.

La revisión integral del proceso de gestión de los recursos, que incluye su ejercicio, es prioritaria: hoy representan casi tres cuartas partes de las auditorías practicadas por la entidad fiscalizadora.

De ahí la importancia del uso de nuevas tecnologías de información y comunicación para la determinación de prácticas de riesgo en el manejo de recursos públicos a través del análisis de bases de datos. Así, en esta segunda entrega se presentaron 486 auditorías, que incluyen 32 al cumplimiento de la Ley de Disciplina Financiera. El monto observado es cercano a los 30 mil millones de pesos, siendo el fondo más observado el FORTAFIN del Ramo 23, cuyo monto ascendió a 50 mil millones de pesos, de uno original de 2.5 mil millones, un crecimiento extraordinario, con mucha opacidad. Los estados con menor monto observado de las 486 auditorías presentadas, con montos sujetos de aclaración, son Querétaro y Sonora; claro, en función del concepto o fondo revisado cambian, por ejemplo, Colima es el más observado en participaciones.

De ahí el título de esta nota.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.