Competitividad y fiscalización
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Competitividad y fiscalización

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Competitividad y fiscalización

31/05/2019
Actualización 31/05/2019 - 15:06

El autor es el auditor Superior de la Federación .

En competitividad, hoy ocupamos el lugar 46 entre 140 países seleccionados, según el informe del Foro Económico Mundial 2018; por su parte el Banco Mundial en su reporte DOING BUSINESS 2019, nos coloca en el número 54 de 190 países, lejos de Nueva Zelanda, el número uno. Es importante avanzar en el ranking, pero más es que la mejora de la competitividad nacional se refleje en mejoras en el empleo, el desarrollo regional, la eliminación de prácticas monopólicas y el abatimiento de la corrupción. Como quedó claro en el foro que esta semana se realizó en la Cámara de Diputados, moderado por el diputado Ramírez Cuéllar, la titular de la Cofece destacó áreas de oportunidad, como la de los medicamentos, la producción de genéricos y la de las concesiones en materia de autotransporte, por señalar algunas.

Los oligopolios o monopolios inhiben la competitividad; a nivel internacional han llegado a dominar sectores clave de la economía mundial, a nivel nacional han dominado mediante acuerdos, entre ellos licitaciones públicas, incluso de compras consolidadas, inhibiendo el desarrollo de las medianas y pequeñas empresas e incrementado el costo de bienes, como los medicamentos. Hay muchos ejemplos del pasado, que no se pueden ni deben repetir, ni dejar pasar por alto.

Cuando revisamos los cruces de información entre las empresas recién creadas, sancionadas y las 'fantasma', observamos redes al interior del estado, en municipios e incluso en universidades locales.

Es un tema central de la agenda nacional, ya que el capitalismo de cuates no es sano para el futuro del país, ni para el combate a la corrupción.

Por supuesto, en un país con grandes desigualdades y niveles todavía altos de pobreza, las políticas para regular la competencia económica son esenciales; por ejemplo, con datos de la Cofece, en promedio el 15.7 por ciento de los ingresos de las familias de menores ingresos se destina a pagar sobreprecios. En suma, la falta de competencia afecta más a los pobres.

En una colonia popular, las personas van a comprar una pastilla, un pañal, pagando, por supuesto, precios más altos. Por ello, el papel de la fiscalización es propiciar un piso parejo en la competencia económica, donde la concentración de compras gubernamentales puede contribuir a generar mayor competencia con la inclusión de un mayor número de empresas, con propuestas a mejoras del marco normativo, las cuales cierren los espacios a la corrupción.

El costo económico y de oportunidad que implica la corrupción, las tomas de decisión apresuradas y las malas prácticas en los procesos de contratación, no sirven para impulsar el desarrollo, inhiben la inversión privada e incrementan los costos de transacción; en suma, desincentivan la incursión de nuevos competidores, sobre todo de las pequeñas y medianas empresas.

La colusión entre agentes económicos se da incluso desde la investigación de mercado, el diseño de las bases técnicas. Por ejemplo, en las invitaciones restringidas –uno lleva a tres participantes–, destacando las excepciones a la licitación pública, lo que ha resultado en estímulos a la corrupción, como ha sucedido en el pasado y en lo que seguimos trabajando.

La corrupción es un elemento que distorsiona la interacción entre los gobiernos y los agentes económicos, y limita la competencia.

REUNIÓN NACIONAL DE ASOFIS

Hoy se realiza en Acapulco la II Reunión de la Comisión Permanente de la Asofis, esto es la Asociación Nacional de Organismos de Fiscalización Superior y Control Gubernamental. El trabajo coordinado ha sido muy intenso, con resultados. Se revisará su participación en auditorías integrales sobre temas estratégicos, como lo referente a la armonización contable, transparencia, métodos de fiscalización, auditorías de desempeño, revisión de participaciones, entre otros. Por supuesto, en el Sistema Nacional de Fiscalización.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.