Informes e inteligencia artificial
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Informes e inteligencia artificial

28/06/2019

Hoy se presenta en la Cámara de Diputados el primer informe parcial de las auditorías correspondientes a la Cuenta Pública 2018, por parte de la Auditoría Superior de la Federación en el cumplimiento de su mandato constitucional. Como institución a la cual la nación le deposita la tarea de verificar la gestión gubernamental y el ejercicio de los recursos públicos.

Sin matices, estamos en un momento marcado por un hecho evidente: el clamor popular por una verdadera renovación de la vida pública –basada en la ética, la integridad, la transparencia y los resultados positivos– con la exigencia de abatir la corrupción, la falta de rendición de cuentas y la impunidad, que están en el fondo de los grandes problemas de México. Al lado de la pobreza y la desigualdad.

Fenómenos asociados a la opacidad, ineficiencias en la gestión pública, el descuido de los recursos y una percepción de falta de resultados, que han deteriorado la confianza social y amenazado los fundamentos mismos de nuestro régimen democrático.

Hoy la ASF dispone de las atribuciones conferidas por la reforma del 2016 a la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas, que dotó de nuevas facultades para auditar las participaciones federales, el cumplimiento de las reglas de disciplina financiera, así como para llevar a cabo la investigación y comprobación de faltas administrativas graves y hechos de corrupción.

Lo que da como resultado que el gasto público de los estados y municipios de la mayor parte del país prácticamente pueda auditarse en su totalidad, ya que en muchos de ellos su recaudación propia es raquítica o inexistente.

No menos importante es el evidenciar las áreas de oportunidad en la gestión del sector público, respecto a la mejora continua. Para los retos del México actual, tan importante es desterrar las prácticas de corrupción y espacios de opacidad y discrecionalidad en el ejercicio de la función pública, como hacer que esta, junto con el manejo de los recursos públicos, sea más eficaz y eficiente; productiva, en relación con el interés colectivo y los objetivos de cada dependencia o institución, de cada política o programa.

Desde hace algunos años, la Auditoría Superior de la Federación alcanzó el umbral de auditorías que puede realizar sin menoscabo de la calidad y efectividad de las mismas.

Es importante destacar que no existe un modelo comparativo en los informes parciales, que no sea cuando se trata de los mismos fondos o ramos, ya que el número de auditorías no refleja la complejidad de las mismas.

Los informes parciales permiten que la ASF dé transparencia al seguimiento de las auditorías, y permite a los entes auditados empezar su proceso de solventación, que debe ser rápido, sobre todo cuando termina o está por concluir una administración estatal. Las observaciones no son definitivas, esto es, están sujetas a un proceso de aclaración y de posible solventación.

Existe ya la posibilidad de avanzar contundentemente contra el fenómeno de las empresas fantasma y para remediar las afectaciones que provocan con las facturas apócrifas. A través de la implementación de algoritmos basados en tecnologías de inteligencia artificial, se pueden detectar oportunamente estas “empresas”, que sólo se crean para simular una acción de desvió de recursos públicos.

En los últimos años, las innovaciones en tecnología y la mayor facilidad para realizar múltiples operaciones digitales permitieron que los datos pasaran de ser escasos a masivos. Así, la existencia de tecnologías como la Inteligencia Artificial, entre otros, son potenciales facilitadores para que los auditores puedan analizar, identificar y focalizar probables actos y conductas irregulares, o intrincados patrones, cuya detección sin estas herramientas es cada vez más compleja dada la gran diversidad y el enorme volumen de datos y documentos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.