Abandonando un sueño...
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Abandonando un sueño...

14/08/2019

La última excusa en la que se resguardó el futbol mexicano fue un pasaporte. Sí, en la mente de muchos, prevalecía la idea de que la carrera de Guillermo Ochoa no fructificó más allá de equipos medianos del futbol europeo por no tener acceso a un documento comunitario. Quitarles esa mentira de la cabeza promete ser una tarea ardua y complicada.

La realidad es otra, pero es difícil de aceptar y decir: Guillermo Ochoa no optó al siguiente nivel del juego en Europa porqué jamás convenció totalmente a los clubes de mayor poderío europeo. El mejor ejemplo está concentrado en otro jugador de la misma posición que procede de la misma área futbolística que Ochoa. Keylor Navas, el portero costarricense, llegó al Real Madrid sin un pasaporte comunitario. El documento lo obtuvo en el 2014, cuando ya era portero del club merengue y tras cumplir más de tres años en España, a donde había llegado para el modesto Albacete de la segunda división española en el 2010. Pero bueno, si queremos vivir engañados, lo podemos hacer.

“Ochoa ha llegado porque no tuvo ofertas en Europa”, dijo el entrenador del América, Miguel Herrera, la semana pasada.

¿Por qué no hubo ofertas por un portero que ha tenido momentos sobresalientes, memorables a nivel internacional con la Selección Mexicana? Esa es la pregunta que podría responder Ochoa o tal vez su representante, Jorge Berlanga. ¿En realidad ha sido un documento el que ha frenado la posibilidad de que Ochoa trascienda más allá en el futbol internacional? Cuesta creerlo, porque cuando un club europeo aprecia y se convence de la calidad de un futbolista, va por él, sin importarle el precio o los obstáculos migratorios, como sería en este caso.

Yo no tengo duda de la calidad de Ochoa. Los hechos son contundentes; desde Copa Oro y hasta Mundiales. El problema es que su historia como portero dirá que no pasó más allá de una franja imaginaria que delimita a clubes medianos o mediocres (Ajaccio, Málaga, Granada y Standard de Lieja) de los más competitivos de Europa y por ende del mundo.

Me niego a creer que Guillermo Ochoa no dio el paso de calidad en Europa sólo debido a un documento. Tiene que existir algo más de fondo en esa hipótesis. Quizá decisiones mal tomadas, como cuando dejó al Ajaccio francés por la creencia de que el Málaga le daría la oportunidad de ser el titular, pero se apareció el camerunés Carlos Kameni, hoy jugador del Fenerbahçe turco; cuando decidió abandonar España para ir a Bélgica cuando tenía ofertas del futbol francés. Su nombre coqueteó siempre con la posibilidad de jugar en un ‘grande’ o ‘clase A’ de Europa (Liverpool, PSG, Roma, Inter de Milán) sin que nada se llegara a concretar.

Pensar o suponer que Ochoa no fue más allá por no poder acceder a un pasaporte, por más que ello tenga un valor especial al tratarse de un portero, me parece un demerito a las cualidades del guardameta mexicano.

La realidad es que Guillermo Ochoa llegó hasta donde pudo llegar. Hoy, ha abandonado el sueño...

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.