Debo, no niego; pago, no tengo
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Debo, no niego; pago, no tengo

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Debo, no niego; pago, no tengo

29/06/2020

Para nadie es un secreto que en los últimos meses, tanto en México como en Estados Unidos, han comenzado a incrementarse las peticiones de protección de diversas empresas en contra de las acciones tomadas por sus acreedores, ya sea a través del concurso mercantil en nuestro país o del chapter 11 en la Unión Americana.

Es en este escenario que justo FEMSA, que preside José Antonio Fernández Carbajal, inició el procedimiento con su subsidiaria Speciality’s Cafe & Bakery, que condujo al cierre de 47 de sus unidades en Estados Unidos.

“Specialty’s Cafe & Bakery está cerrando después de 33 años de negocios. Las condiciones actuales del mercado atribuidas a Covid-19 y las políticas de aislamiento en el lugar han diezmado los ingresos de la compañía”, dijo la empresa.

Fue en enero de 2016 cuando FEMSA anunció que, a través de su subsidiaria Cadena Comercial USA Corporation, compraría 80 por ciento de Speciality’s Cafe & Bakery que operaban en Estados Unidos, para terminar por hacerse del 20 por ciento restante en 2017.

La empresa sabe con seguridad que debe, el problema es que no tiene con qué pagar. Nos explican que el procedimiento significa que la compañía venderá todos sus activos, que según las declaraciones de la firma valdrían hasta 50 mil dólares, mismos que servirán para pagar a sus acreedores. Sin embargo, las deudas de la cadena con cerca de mil acreedores podrían alcanzar los 10 millones de dólares, por lo que es muy poco probable que logre pagar todos sus pasivos.

Hablando de procesos de reestructura, hace unas semanas Aeroméxico, que encabeza Andrés Conesa, salió a aclarar que no ha pensado ni considerado acogerse al proceso de reestructura bajo el capítulo 11 de Estados Unidos.

Sin embargo, en un reporte analistas de Invex advirtieron que de prolongarse por más de cuatro meses la emergencia sanitaria, los fundamentales de la aerolínea del ‘Caballero Águila’ podrían verse deteriorados, comprometiendo su solvencia, en la medida que el precio de su acción experimenta mayor volatilidad y que hay un menor apetito por los títulos de la empresa, cuyo vuelo sin duda peligra.

En cambio, la que se acerca a retomar el vuelo, es Volaris, que anunció que durante julio planea operar a 50 por ciento de su capacidad medida en asientos por millas disponibles respecto al itinerario original, porcentaje que muestra una recuperación frente a mayo y junio cuando operó al 12 y 35 por ciento, respectivamente.

Otra empresa que no es aerolínea, pero que ya anunció su regreso ‘a los cielos’ es Dinner in The Sky, el restaurante elevado a 45 metros de altura, que decidió volver a operar en su sedes de Monterrey, Mazatlán, Ensenada, Puebla y la CDMX, al ofrecer fechas escalonadas para reservar un espacio desde ahora y hasta el 26 de diciembre.

En esta columna le informamos que la empresa, que dirige Joan Cordoves, tuvo que dejar de operar momentáneamente a mediados de marzo, justo por la emergencia sanitaria declarada por el coronavirus.

Sin embargo, ahora nos cuentan que entre las medidas de prevención que tomaron para ‘regresar al vuelo’ destacan la toma de temperatura de todos los invitados a su llegada, además de proveer a los comensales de gel antibacterial, así como mantener la sana distancia entre los invitados en tierra y la garantía de que sus asientos antes y después de cada ‘vuelo’ serán sanitizados.

Asimismo, todos sus colaboradores llevan máscaras y cubrebocas para atender a los comensales, además de que sus mesas tienen el espacio que ayuda a guardar la sana distancia. ¿Ya reservó?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.