¿Se está desacelerando el tren de la vivienda?
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¿Se está desacelerando el tren de la vivienda?

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¿Se está desacelerando el tren de la vivienda?

25/04/2019

Recuerdo que tanto en la transición del año 2000, como en la del 2006, un tema recurrente en las conversaciones con los empresarios inmobiliarios era el asegurar que no se detuviera el tren de la vivienda por el cambio de gobierno. La preocupación no era en realidad que la producción de vivienda se detuviera, sino que disminuyera su velocidad, lo anterior en el contexto de una industria que se enfrenta a largos periodos entre la fecha en que se diseña un producto y el momento en que está disponible para el mercado. La mediana de estos procesos en las viviendas terminadas en los últimos doce meses, de acuerdo a información del Registro Único de Vivienda (RUV) es de 258 días, 17 días para la preparación y 241 para la construcción.

La reflexión a poner en la mesa de discusión es que los registros del periodo diciembre 2018-febrero 2019 en el RUV apuntan a una desaceleración de la velocidad del tren de vivienda, que puede pasar desapercibida porque no se refleja en los indicadores de coyuntura del sector.

Las viviendas registradas en el Registro Único de Viviendas (RUV) para el primer bimestre del año (29 mil 448) fueron 27.2 por ciento inferiores a las registradas en el mismo periodo del año anterior (40 mil 620). Lo que se suma a una caída de 30 por ciento en las registradas en diciembre del 2018, respecto a diciembre de 2017.

No obstante, las cifras de coyuntura del sector muestran un panorama completamente diferente. Las cifras de enero de inversión fija bruta (que sorprendieron al mercado) mostraron un crecimiento de 1.1 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, sin embargo, fueron negativas para el gasto en maquinaria y equipo (-0.7 por ciento) y para la construcción no residencial (-1.4 por ciento); pero positivas para la construcción residencial (5.6 por ciento). Lo anterior es consistente con la información del sector financiero, que muestra un crecimiento de 6.4 por ciento del número de créditos en enero respecto al mismo periodo del año anterior (30.1 mil créditos en enero del 2019 vs. 28.3 en enero del 2108) y un aumento de 5.3 por ciento en términos reales del monto de financiamiento.

A mí me parece que la disminución de las viviendas registradas en el RUV es un semáforo ámbar que amerita la atención de las autoridades gubernamentales, no solo por la función social de la vivienda, sino también por sus implicaciones para el crecimiento económico.

Desde hace algunos años, el Inegi estima la importancia de este sector en la economía a partir de la Cuenta Satélite de Vivienda de México. La última estimación señala que esta industria representa el 6.0 por ciento del PIB nacional y que del PIB de este sector, poco más de la mitad (55.1 por ciento) es generado por la producción de bienes y servicios para el mercado, buena parte de los cuales están vinculados con la producción de la vivienda que se registra en el RUV. Adicionalmente, las actividades vinculadas con la vivienda reportaron cerca de 2.5 millones de puestos de trabajo, de los cuales el 35.5 por ciento correspondieron a puestos generados por los sectores económicos de la vivienda.

En síntesis, la industria de la vivienda es uno de los sectores importantes de la economía que muestra buenos números en esta coyuntura económica, sin embargo, esto puede revertirse en el futuro si disminuye la velocidad del tren de la vivienda, lo que parece estar sucediendo.

Anumerismo en las mañaneras. Hace unos días se criticó mucho al presidente por hacer una aseveración, que resultó falsa, sobre el hecho de que se habían generado más empleos en el periodo enero-marzo del 2019 que en los últimos diez años para un periodo similar. El origen del error viene, me parece, de una mala lectura de una aseveración del boletín del IMSS que señala: "Durante el mes de marzo se crearon 48 mil 515 puestos de empleo, un acumulado al primer trimestre de 2019 de 269 mil 143 puestos, este incremento es superior al promedio de los últimos diez años de periodos iguales (259 mil 744)". Este hecho ratifica la importancia de ser neutral en un indicador tan importante para evaluar la evolución de la economía y lo equivocado que resulta que en cada boletín del IMSS se busque una comparación ad-hoc para enviar un mensaje positivo: En el boletín de enero se señaló que era el segundo mejor aumento reportado en un mes de enero en los últimos diez años; en el de febrero, que era el mejor febrero del primer año de las últimas tres administraciones; y en el de marzo que el incremento acumulado en el primer trimestre era superior al promedio de los últimos diez años de periodos iguales. Valdría la pena observar la neutralidad de los boletines del Inegi.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.