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Recuperación en L, de lenta

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Recuperación en L, de lenta

20/08/2020
Actualización 20/08/2020 - 13:19

Universidad Iberoamericana de Puebla / Puebla contra la Corrupción e Impunidad .

El pasado fin de semana el presidente López Obrador volvió a reiterar que la economía ya se estaba recuperando, de acuerdo con los datos de empleo y ocupación. Afirmó: “Ya empezamos a crecer y ayer ya teníamos acumulados 52 mil 455 empleos formales de trabajadores inscritos al Seguro Social. Este es un buen indicador, esto es una señal de que nos vamos recuperando. Tengamos fe, vamos a salir adelante”.

Es cierto. En el sector formal, la caída de plazas en el IMSS dejó de caer en agosto, después de haber perdido más de un millón de empleos. Y en el sector informal, ya en junio y julio el desempleo disminuyó respecto a mayo, cuando terminó la llamada Jornada Nacional de Sana Distancia. La gente que había tenido que quedarse en casa podría volver a salir a trabajar. Y lo ha hecho. La tasa de desocupación, que llegó a 14.6 por ciento en mayo (la más alta de la que se tenga registro), disminuyó a 10.3 en junio y 8.3 por ciento en julio (ENCOVID19 del EQUIDE de la Ibero CDMX). Es decir, disminuyó seis puntos porcentuales en dos meses. Un gran avance. Lo malo es que la tasa de desocupación en marzo, cuando empezó el distanciamiento social, era de 2.9 por ciento (ENOE-Inegi), de modo que seguimos con una enorme desocupación, casi tres veces más que antes de la pandemia. A julio, 4.4 millones de personas buscando trabajo y con posibilidades de trabajar siguen desocupadas. Sí, la recuperación 'está llegando', pero muy lentamente.

En segundo lugar, si bien la ocupación ha mejorado, los ingresos de las personas y las familias siguen deprimidos. Casi dos de cada tres hogares han visto reducidos sus ingresos desde que empezó la pandemia. Aún en julio, cuando ya se está regresando a la 'nueva normalidad' y la gente ha regresado a trabajar, 63.4 por ciento de los hogares reportaron haber disminuido sus ingresos. Y de ellos, la mitad han experimentado una reducción de ingresos por encima de 50 por ciento (30.5 por ciento de los hogares en el país, ENCOVID19). Es decir, tras el confinamiento, en que la gente no tuvo ingresos y recurrió a endeudarse o dejar de pagar cuentas, regresó a sus trabajos pero sus ingresos siguen muy deprimidos. Como es obvio, el aumento de estas personas que han regresado a trabajar se encuentran, principalmente, en el sector informal de la economía. La desocupación en ese sector disminuyó de 18.4 por ciento de la población económicamente activa en mayo, a 8.9 en julio.

Con menores ingresos de la gente el consumo seguirá también contraído y por tanto la demanda de bienes y servicios también estará disminuida. Es por ello que el PIB y los demás indicadores de la actividad económica se desplomaron en el segundo trimestre del año: 18.9 por ciento a tasa anual, la caída más abrupta desde que se tienen datos trimestrales del PIB. Es muy probable que esta caída se haya comenzado a revertir ya en julio, como lo muestran otros indicadores como el del IMEF (Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas). En julio tenemos que ha habido recuperación en la actividad manufacturera y de servicios, aunque sigue por debajo de lo observado en los meses previos a la pandemia. Sí, hay recuperación, pero va lenta y estamos lejos de alcanzar los niveles que teníamos pre-Covid.

Sólo aquellas actividades relacionadas con el sector externo, y en particular la industria automotriz, han tenido un repunte muy rápido una vez que se abrieron las plantas manufactureras en Estados Unidos y en México. Ello ha sido fundamental para la recuperación mencionada. Tomada en su conjunto, la actividad industrial y la de servicios están recuperándose, pero lentamente y no han alcanzado los niveles previos.

¿Cómo será entonces la recuperación en el resto del año y en los años subsecuentes? Eso depende de la recuperación de ingresos y de la supervivencia de las empresas. Y en el mediano plazo, de la inversión. La recuperación de los ingresos será muy lenta, especialmente porque los apoyos que se han dado en otros países, como un ingreso vital de emergencia, no se han dado en México. Y en cuanto a la inversión, el panorama es muy desalentador. Ya desde antes de la pandemia la inversión estaba muy disminuida. Pero a partir de entonces, y ante la continuada política de desaliento a la inversión en varios sectores como el energético, las perspectivas son malas. Por eso los pronósticos de los expertos han empeorado.

Sí, habrá recuperación. Pero será muy lenta. En L, no en palomita de NIKE.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.