El Presupuesto y los agujeros del queso
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El Presupuesto y los agujeros del queso

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El Presupuesto y los agujeros del queso

11/09/2019

Hay dos grandes temas que generaron dudas en el Paquete Económico 2020.

Una de ellas es la estimación del crecimiento para el próximo año y sus implicaciones en la recaudación tributaria, y la otra es la plataforma de exportación petrolera.

A mi parecer, se han magnificado las implicaciones de que la estimación de Hacienda resulte demasiado optimista en estas variables.

Comencemos con el crecimiento de la economía.

El crecimiento del PIB conforme al cual se calcula la recaudación tributaria del 2020 es de 2.0 por ciento, el punto medio del rango fijado por Hacienda.

La estimación del mercado es de 1.3 por ciento, de acuerdo con la más reciente encuesta de Citibanamex.

Sobre la base de ese estimado de la SHCP, la recaudación total del próximo año se estima en 3.5 billones de pesos.

Haciendo un análisis muy grueso, esto significa un crecimiento de 3.7 por ciento.

Es decir, se supone que hay una elasticidad de 1.85 puntos en el crecimiento de la recaudación respecto al crecimiento del PIB, es decir, por cada punto porcentual que crece el PIB la recaudación lo hace en 1.85 puntos porcentuales.

Si se mantuviera la misma premisa y el crecimiento de la economía fuera solo el 1.3 por ciento previsto, la recaudación crecería al 2.4 por ciento.

La diferencia sería una pérdida de 45 mil millones en la recaudación. No es una cantidad despreciable, pero tampoco es una cifra que desarticule el programa económico del próximo año, pues se trataría de una cifra del 0.2 del PIB.

En el caso de la producción de petróleo, hay quien señala que es demasiado optimista llegar a 1.95 millones de barriles de crudo producidos en el 2020.

Vayámonos a un escenario en el que no crece la producción petrolera el próximo año. En ese caso, habría una pérdida de 4 mil 453 millones de dólares. En este caso, la cifra sí es más significativa, pues alcanzaría los 89 mil 060 millones de pesos.

Sumando los dos efectos, pudiéramos considerar que habría una sobreestimación de 138 mil millones de pesos en los ingresos del próximo año.

Una cifra equivalente al 0.5 por ciento del PIB. La cifra es relevante pero tampoco es la diferencia entre la certidumbre y la catástrofe.

En otras palabras, creo que el desempeño de la economía y de las finanzas públicas no va a depender del cumplimiento estricto de las metas en crecimiento del PIB y producción de crudo.

Si le queremos ver agujeros al queso, se los vamos a encontrar, aunque no sea gruyere.

El tema de fondo, a mi parecer, no está estrictamente en los datos y cifras del Paquete Económico, sino en el comportamiento que vayan a tener los agentes económicos, particularmente consumidores y empresarios.

Si los primeros adquieren más certeza y abandonan su cautela a la hora de adquirir bienes y servicios, el consumo podría crecer más, porque el poder de compra de la economía formal está aumentando.

Pero lo más importante es lo que pase con la confianza de los inversionistas.

Si ésta mejora, el desempeño económico va a ser mucho mejor.

Quizás lo más relevante del Paquete Económico 2020 no esté dentro de lo que el Paquete contiene, sino en las señales que eventualmente puedan empezar a darse.

Se trata de los contratos de Pemex de los que ayer habló el secretario Herrera, pero también de la posibilidad del regreso de los ‘farmouts’ y, por qué no, también de las rondas petroleras.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.