Los pocos impuestos que pagan las empresas
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Los pocos impuestos que pagan las empresas

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Los pocos impuestos que pagan las empresas

14/02/2020
Actualización 14/02/2020 - 8:08

Quizás una parte de los 75 empresarios que aceptaron comprar al menos 20 millones de pesos en boletos de lotería tenga una cierta conciencia de culpa.

No prejuzgo. Habrá otros que quizá tengan la convicción de que hay que darle más dinero al gobierno para que tenga recursos para programas sociales. Y habrá otros que simplemente quieren quedar bien para hacer negocios con el gobierno.

Cada uno sus convicciones y sus intereses.

Pero déjeme regresar a la razón por la cual creo que hay conciencia de culpa: las empresas más grandes en México pagan pocos impuestos.

De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Hacienda correspondientes al cierre de 2019, pagaron Impuesto sobre la Renta 670 mil 431 empresas.

De acuerdo con las cifras más recientes del IMSS, hay alrededor de 1 millón de patrones en México. Aquí hay una parte de personas físicas con actividad empresarial, pero no sabemos cuántas pues las cifras públicas del SAT o de Hacienda no las identifican.

Lo que sí conocemos es el ISR pagado por personas morales y el que pagan las personas físicas con actividad empresarial.

Las empresas pagaron el año pasado 853 mil 194 millones de pesos y las personas físicas empresarios 23 mil 533 millones. La proporción es de 37 a 1.

Esto quiere decir que es muy probable que más de 300 mil empresas de las que están registradas al IMSS simplemente no paguen ISR.

No hay datos precisos respecto a la tasa promedio del ISR que pagan realmente las empresas en México, pero una aproximación se puede obtener comparando el ISR de las personas morales y físicas con actividad empresarial con el llamado excedente bruto de operación que calcula el Inegi.

La tasa está en 5.5 por ciento. Aun si suponemos que fuera el doble, correspondería al 11 por ciento.

El SAT ha hecho estimaciones y, por ejemplo, para los llamados 'grandes contribuyentes' ha calculado una tasa de ISR promedio de 2.2 por ciento.

Sé que uno se gana los jitomatazos del respetable cuando habla de los pocos impuestos que pagamos en México. Pero, si hemos de ser honestos, no finjamos que las empresas pagan realmente como impuestos el 30 por ciento de sus utilidades.

No existirían los grandes despachos contables si esto fuera así.

Tan lo saben muchos empresarios que no dudan en apoyar al gobierno, sea el de AMLO o los anteriores.

Le he comentado en diversas ocasiones que Raquel Buenrostro, como nueva cabeza del SAT, tiene la tarea, expresada explícitamente en el mensaje institucional que difundió hace pocos días, de recaudar mucho más sin necesidad de cambiar las tasas impositivas.

Luego de que haga ese trabajo, creo que no habría tanta disposición empresarial a cooperar, por más tamales de chipilín que se repartan.

En contraste con lo ocurrido en anteriores reuniones de política monetaria, en la de ayer la decisión de bajar en un cuarto de punto las tasas de interés fue tomada por unanimidad.

Le expresé ayer en este espacio que pensaba que habría una decisión dividida, en función de la visión que había expresado en reuniones previas el subgobernador Gerardo Esquivel.

Ahora ganó la prevención y aun Esquivel estuvo de acuerdo con la baja de solo un cuarto de punto porcentual.

Se configura una condición en la que crece la probabilidad de que venga una nueva baja para el próximo 26 de marzo o a más tardar el 14 de mayo.

Se valida el panorama de que en este 2020 tengamos un descenso de 0.75 puntos en las tasas y terminemos en 6.50 por ciento.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.