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¿A favor o en contra de la libertad?

De los cuatro contendientes principales a la presidencia de la República, tres muestran simpatía y respeto por la dictadura cubana, una a favor de la libertad.

Xóchitl Gálvez se pronunció en Guadalajara en contra de que México sostenga relaciones con las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

El PRI de Beatriz Paredes ha tenido siempre una relación de apoyo y simpatía por la dictadura cubana. Claudia Sheinbaum sigue a pie juntillas los designios de López Obrador y éste le concedió la Orden del Águila Azteca al dictador Miguel Díaz-Canel. Como secretario de Relaciones Exteriores le tocó a Marcelo Ebrard instrumentar la invitación al dictador cubano para que éste pronunciara un discurso en el Zócalo en la ceremonia de la Independencia de México, apenas unos meses después de que Díaz-Canel ordenara reprimir brutalmente al pueblo cubano por pedir democracia y encarcelar a más de mil disidentes.

De los cuatro contendientes principales a la Presidencia, tres muestran simpatía y respeto por la dictadura cubana, una a favor de la libertad. No tengo duda de a quién entregaré mi voto.

Al principio de su gobierno, López Obrador anunció que México se ceñiría a los principios de la Doctrina Estrada de no intervención en los asuntos domésticos de otros países. Pero el presidente miente como respira. En Perú ya expulsaron al embajador mexicano por inmiscuirse indebidamente en los asuntos locales, declararon persona non grata al presidente mexicano y éste no ha cesado en demostrar su apoyo al depuesto presidente Pedro Castillo, separado de su cargo luego de que intentara dar un autogolpe de Estado. Bajo este gobierno el apoyo a la dictadura cubana ha sido oprobioso: petróleo, dinero y medicinas para la dictadura; compra de vacunas de dudosa eficacia. En momentos de aguda crisis económica en la isla, López Obrador gestionó la llegada de cientos de médicos cubanos, en una transacción de esclavos, a cambio de una cuantiosa retribución económica. ¿Esclavos? Así ha calificado la ONU a los médicos cubanos obligados a prestar sus servicios en otros países (“Esclavitud moderna: el negocio de los médicos cubanos”, de Arturo McFields, El Economista, 2.Ago.22).

El apoyo de López Obrador al fascista Donald Trump (así lo llamó en su libro Oye, Trump, Planeta, 2017) lo pinta de cuerpo entero. Al presidente mexicano no le han importado los insultos y las acciones de Trump en contra de los migrantes mexicanos, no le importó que intentara construir un muro en la frontera. López Obrador acudió presuroso —en plena campaña electoral norteamericana— a Washington a firmar el T-MEC y de este modo mostrar su apoyo al sátrapa, hoy indiciado por la justicia. A López Obrador no pareció pesarle que Trump (que despectivamente llamaba al mexicano Juanito Trump) haya dicho que lanzará misiles contra territorio mexicano para acabar con los narcotraficantes, hasta la fecha sigue sosteniendo que mostró gran respeto por México. Nos insulta, nos amenaza, nos levanta un muro, nos chantajea con la imposición de aranceles, nos “dobla” en las negociaciones, nos cambia las reglas del TLC, nos insulta Trump en sus discursos, pero López Obrador lo respeta, por la misma razón que apoya a las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

López Obrador admira a los dictadores y a los gobernantes autoritarios porque en ese espejo quisiera reflejarse. Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard siguen sus pasos. De llegar cualquiera de ellos dos a la Presidencia, México continuaría el apoyo a las peores tiranías del continente. No advierten la profunda contradicción entre llamarse demócratas y su respeto a quienes impiden elecciones libres en sus países y reprimen con salvajismo a sus pueblos.

La lección que arroja la publicación autoritaria (por encima de la ley) de los libros de texto gratuitos es clara: este gobierno quiere adoctrinar a los niños para conducirlos a la utopía del “hombre nuevo”. Lo mismo, a diferente escala, que el gobierno chino ensayó en la Revolución Cultural, aventura que terminó con la muerte de más de veinte millones de personas. Sobre el adoctrinamiento ideológico a los niños no han dicho una sola palabra los candidatos de Morena.

No queremos que México apoye a las dictaduras. No queremos que México sostenga relaciones con gobiernos que reprimen a sus pueblos. No queremos médicos esclavizados traídos de Cuba. No queremos asesores venezolanos incrustados en la Secretaría de Educación Pública, encargados de moldear ideológicamente el pensamiento de los niños. No queremos que el gobierno continúe ciego ante las recurrentes violaciones de los derechos humanos en Cuba y Nicaragua. No queremos que la próxima presidenta de México (Xóchitl o Claudia) deje pasar las humillaciones de Trump a México. No queremos que un dictador vuelva a manchar con sus palabras ninguna ceremonia oficial mexicana. No queremos una dictadura para México.

¿Nos interesa o no la defensa de la libertad? ¿Estamos a favor o en contra de las dictaduras? ¿Por qué habríamos de votar por alguien que apoya la represión en contra de la gente por exigir democracia? ¿Nos importa o no la libertad? Votemos en consecuencia.

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