Claroscuros del porvenir
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Claroscuros del porvenir

29/03/2019

Enfrentamos un panorama de luces y sombras. En un escenario complejo en el plano mundial, hay signos de desaceleración en las principales economías y los riesgos geopolíticos no dan señales de tregua. Según el Reporte Mensual de Perspectivas del IMEF para marzo, dichos riesgos siguen definiendo el escenario a finales del primer trimestre de 2019.

Así, las negociaciones entre los gobiernos de China y de Estados Unidos continúan y al parecer van en la dirección correcta, sin embargo, persiste la posibilidad de un rompimiento. La economía estadounidense registra crecimiento moderado, que se concentra en el sector manufacturero y se deja ver en los gastos de las familias.

Por otra parte, el proceso del Brexit parece no tener fin. Las vencidas entre el Parlamento y el gobierno de Theresa May prosiguen mientras algunos esperan una extensión en el plazo para que el Reino Unido salga de la Unión Europea, al tiempo que miles de británicos se manifestaron hace unos días para exigir un No Brexit.

Los bancos centrales han suavizado su discurso en términos de tasas. Para el IMEF, el tono de la Fed “seguirá siendo dovish —o sesgado a no mover la tasa de referencia—, ante el deterioro del escenario macroeconómico”. El Banco Central Europeo (ECB) también dio un giro de 180º en sus planes de normalización de las condiciones monetarias y espera mantener las tasas en niveles bajos hasta por lo menos fines de este año.

Así las cosas, el Banco de México revisó a la baja sus estimaciones de crecimiento e inflación para nuestro país en 2019. En el caso de la actividad económica, anticipa crecimiento de entre 1.1% y 2.1% para el año. Respecto de la inflación, Banxico espera que el índice general siga disminuyendo y llegue a la meta de 3% en el primer semestre de 2020.

Tales estimados están en línea con la previsión del Comité de Estudios Económicos del IMEF, que espera un crecimiento de 1.5% y 1.8% en 2019 y 2020, respectivamente, con una inflación de 3.85% y 3.8% para cada período. La autoridad monetaria considera que el balance de riesgos para la actividad económica continúa sesgado a la baja, tanto por factores externos como internos.

Cualquier análisis de la realidad económica del país forzosamente pasa por el sector energético. Los inversionistas siguen esperando anuncios sobre medidas adicionales para Pemex, cuya capacidad financiera parece pender de alfileres. Lo que se haga en esa paraestatal tiene profundas implicaciones para la salud de las finanzas del gobierno federal.

Alienta saber que el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló recientemente que su gobierno respetará los contratos firmados —particulares, extranjeros o nacionales— en el marco de la Reforma Energética, y ha exhortado a los contratistas a invertir, producir y competir. Es muy positivo que el gobierno federal dé señales claras de respeto a los contratos en una materia fundamental para el desarrollo del país. Los mercados y los inversionistas requieren certeza y confianza para seguir apostando a México. Un ambiente propicio para los negocios en el país permitirá la inyección de recursos frescos que generen empleos, riqueza, pago de impuestos e incluso nuevas inversiones.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.