La banca en México (I)
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La banca en México (I)

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La banca en México (I)

14/01/2020
Actualización 14/01/2020 - 11:53
columnista
Gabriel Casillas
Perspectiva Global

La banca en México es un fenómeno muy reciente comparado con el resto del mundo. En Asia y Europa se tienen registros que ya pueden ser considerados como actividad bancaria desde hace más de cuatro mil años, cuando en México la historia de este sector tiene menos de 500 años. Hasta el momento no se ha encontrado evidencia de instituciones que llevaran a cabo funciones de depósito y préstamo en las culturas prehispánicas, por lo que el desarrollo de la banca en México se detonó a partir de la conquista española. La primera institución financiera de México y del continente americano fue el Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas (1775). Aun así, el primer banco ‘moderno’ en México se fundó hasta 1864 (Banco de Londres, México y Sudamérica) mientras que, en Europa, el Banco Medici en Italia —que ya contaba con una estructura considerada como ‘moderna’—, inició operaciones en 1397 y que, en España, la institución bancaria más antigua de ese país, la Caja Madrid, se fundó en 1702.

Haciendo una comparación con países en nuestro continente, el primer banco que abrió sus puertas en Estados Unidos, The Bank of New York, se fundó en 1784, Banco do Brasil inició operaciones en 1808 y en Argentina, el Banco de la Provincia de Buenos Aires se fundó en 1822. Después del inicio de operaciones del Banco de Londres, México y Sudamérica, los bancos en México fueron evolucionando de ser instituciones de captación de depósitos y otorgamiento de crédito a incorporar la emisión de billetes. La Revolución Mexicana planteó un panorama muy complicado para estas actividades, incluyendo la de emisión de billetes que se politizó fuertemente entre los diferentes caudillos. Afortunadamente la mayoría de los bancos grandes sobrevivieron este cruento episodio de la historia. La creación del Banco de México en 1925 eliminó formalmente la facultad que tenían los bancos de emitir papel moneda. Sin embargo, a lo largo de su historia, el Banco de México no solo ha sido el único emisor de dinero de curso legal en nuestro país, sino un pilar determinante en el desarrollo del sistema financiero mexicano.

Si bien inicié esta columna comentando que la historia de la banca en México es relativamente reciente, hay que tomar en cuenta que ya tiene cerca de 160 años de existencia, a partir del establecimiento del Banco de Londres, México y Sudamérica. Entonces una de las preguntas que surge recurrentemente es ¿por qué tenemos una penetración crediticia tan baja en nuestro país? El crédito que otorga la banca comercial al sector privado no financiero, dividido entre el PIB nominal —una medida de penetración crediticia—, se encuentra hoy en día en 18 por ciento en México. Este cociente es muy bajo si lo comparamos con el 23 por ciento de Perú, 44 por ciento de Colombia, 48 por ciento de Brasil y 79 por ciento de Chile, por ejemplo. En mi opinión, la baja penetración crediticia en México se debe a tres factores:

(1) Pocos países en el mundo han tenido que enfrentar un proceso de nacionalización bancaria, como ocurrió en México en 1982. En los últimos 40 años solo dos países en Latinoamérica han nacionalizado la banca: Venezuela y México. Parece que pasó hace tanto tiempo que no tiene que ver con el bajo coeficiente de penetración actual. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que las consecuencias de este gran daño fueron altamente costosas para nuestro país. Por un lado, el proceso de reversión de la nacionalización tardó muchos años en remediarse y fue difícil llevarlo a cabo. Por otro lado, el frágil reinicio de la banca comercial en manos del sector privado en 1992 —diez años después de la nacionalización—, llegó en un momento de auge mundial de la liberalización financiera. Una combinación que resultó ser muy dañina, en donde la incipiente banca, con un marco regulatorio y supervisión débil, dejó ver su vulnerabilidad en la crisis mexicana de 1994-1995. La serie de eventos que marcaron esta crisis, incluyendo una depreciación significativa de nuestra moneda, tasas de inflación y de desempleo muy altas, fuertes caídas en el PIB y tasas de interés altísimas, provocó una caída de la actividad financiera llevando la penetración crediticia de 28 por ciento del PIB en 1994, a niveles por debajo de 5 por ciento del PIB unos años más tarde.

(2) Regulación financiera altamente restrictiva. Después de la crisis de 1994-1995, la regulación financiera en México sufrió una transformación considerable, llevándola a niveles tan restrictivos, que cuando se quisieron imponer los estándares de ‘Basilea III’ en la banca a nivel global en 2010, la mayoría protestaron y solicitaron prórrogas, mientras que México estaba prácticamente listo. Tan es así, que México fue el primer país en el mundo en cumplir con los requerimientos de capital y liquidez de Basilea III.

(3) Estado de derecho. Por espacio comentaré acerca de este tema la próxima semana.

* El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

* Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.