Narro, sereno y conciliador
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Narro, sereno y conciliador

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Narro, sereno y conciliador

14/03/2019
Actualización 14/03/2019 - 14:32

Una oposición responsable, de gran madurez, de respeto, que ayude a generar consenso y ponga por delante los intereses del país, es lo que plantea el aspirante a dirigir el PRI, José Narro Robles.

Y respecto a su opinión del actual gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador considera que es muy temprano para tenerla, ya que todavía faltan muchas cosas por ver. Explica que se podrá evaluar su actuación hasta los 10 u 11 meses y subraya que simplemente no quiere hablar para dar una calificación que ni le toca.

Hombre culto, amable, Narro Robles no descalifica al gobierno actual, cuida a su partido y evita comprometerse con sus palabras.

Entrevistado en su oficina personal, un modesto departamento en la San Miguel Chapultepec, el exrector de la UNAM responde a los cuestionamientos que le hizo el presidente López Obrador de haber sido omiso en la compra de medicamentos en su paso por la Secretaría de Salud y asegura que en todas sus responsabilidades de vida ha actuado en contra de prácticas indebidas como la corrupción. Asegura que como secretario de Salud no le tocó formar parte de los comités de adquisiciones, pero que estará atento a lo que se plantee al respecto.

La corrupción, dice, es efectivamente un terrible problema de nuestro país; pero que cada uno acredita su condición de persona honesta de muchas maneras, por ejemplo, con su estilo de vida, y acota que vive en la misma casa desde hace 36 años, por cierto con la misma mujer que conoció a los 15 y, por la forma en que narra la historia, es fácil asegurar que continúa profundamente enamorado.

En definitiva, no hay forma de echar a pelear al exrector de la UNAM ni con el presidente ni con Morena ni con sus posibles contrincantes; en todo momento mantiene un tono conciliador, respetuoso y salpica la plática con su cultura.

Él no ve ni siquiera remota la posibilidad de que el PRI esté en terapia intensiva a punto de morir, considera que el tricolor tendrá una larguísima vida por muchos años más y que ahora debe reconquistar, primero, su reconciliación, y después, el voto de la sociedad.

Comenta que ha hablado con los distintos suspirantes priistas que han dado a conocer sus intenciones de contender por la dirigencia y que todavía no tiene acuerdos respecto a quién será su compañera de fórmula para la Secretaría General.

A la pregunta directa de si será Claudia Pavlovich, una vez más se sale por la tangente y señala que es una gobernadora extraordinaria, a quien le tiene un profundo respeto y reconocimiento, pero que todavía no toma la decisión.

Ante la insistencia de que no se ha visto al PRI como una oposición del actual gobierno, Narro Robles señala que muchas de las cosas que se han planteado hay que apoyarlas y otras no.

Y a la pregunta específica de por qué no se les ha escuchado oponerse a la cancelación o disminución de recursos de los programas sociales, da una respuesta que parece muy bien informada, larga, pero difícil de creer de alguien que busca dirigir a un partido de oposición.

Señala que “ha habido un cambio en la forma de hacer llegar los beneficios de los programas, de forma comunitaria a la focalización, es decir a la persona, esa es la estrategia que se definió por parte de un gobierno electo democráticamente.

“Yo puedo diferir, puedo tener una opinión distinta, pero también reconozco que en algunos de esos casos vale la pena probar de manera diferente, porque las estrategias seguidas no necesariamente han resuelto el problema”.

Todavía la carrera no empieza, pero ya se apuntan al menos cinco contrincantes.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.