Realidad elástica
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Realidad elástica

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Realidad elástica

25/11/2019

No es ya lo que solía ser. Asentados en el relativismo y la percepción difusa e intangible del mundo moderno, cambiante a pasos agigantados, vertiginoso e incierto, la realidad se ha tornado elástica como nunca antes, maleable y dúctil. No se trata ya sólo de la interpretación del observador, sino de la intencionalidad y el objetivo de quien la construye.

Lo cierto y válido, lo objetivamente antes irrefutable, puede hoy ser desvirtuado con abrumadora facilidad de manera expedita, masiva y mecánica, mediante el uso intensivo de mensajes que saturan en segundos el ambiente virtual en el que vivimos nuestra cotidianidad, influenciando determinantemente la percepción de las cosas y los hechos.

Las sociedades de la era de la información, globalmente comunicadas, permanentemente conectadas, están, paradójicamente desvinculadas, desinformadas y son, por lo tanto, más susceptibles a la manipulación y al engaño. Los individuos, contabilizados como sujetos potenciales para la extracción de rentas de todo tipo pueden ser fácilmente condicionados y orientados al consumo irracional, a una preferencia política o una posición ideológica, mediante la exposición constante a estímulos mediáticos que ofrecen una realidad tan virtual como engañosa.

La capacidad de penetración y alcance de las redes sociales, la conexión masiva y constante de los usuarios de manera adictiva ha generado un ambiente propicio que ha llevado la propaganda al extremo, a todos los rincones, edades y estratos sociales, haciendo posible y fácil la creación artificial de necesidades, la interpretación a modo de las circunstancias y la enajenación de las percepciones.

Así el bondadoso puede ser presentado como perverso, una decisión obscena justificarse como progresista o una tiranía como liberal. La realidad puede ser construida según el interés del poder, económico o político, todo es cuestión de diseño y de un correcto y abundante empleo de la tecnología disponible.

La racionalidad, el discernimiento y elección de las personas, paulatinamente se va minando y sucumbe ante la ingente cantidad de mensajes a que se ven sujetas vertiginosamente, verdades y mentiras se confunden y nos confunden, nos alientan o nos deprimen, rebasando cualquier capacidad de reflexión.

Debemos preguntarnos, si esta realidad elástica de nuestro día a día, no significa en la práctica, una Matrix que secuestra nuestra libertad y nuestra conciencia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.