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El sector turístico se reinventa

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El sector turístico se reinventa

16/10/2020
Actualización 16/10/2020 - 14:29

La definición que la Real Academia Española hace de la palabra 'turismo' es muy simple: “Actividad o hecho de viajar por placer”. Siete palabras que, a la luz de todo lo que implica esta industria hoy y la segmentación que ha alcanzado, parecen quedar mucho a deber. Por ejemplo: el turismo de negocios no tiene como fin primario el disfrute, sino un objetivo laboral. El turismo médico podría ser un caso similar.

Otros diccionarios aportan un concepto parecido: “Actividad recreativa que consiste en viajar o recorrer un país o lugar por placer”. 'Recreación' y 'placer' resultan el común denominador en la actividad turística, y tal vez por eso todos sus segmentos, incluyendo el de negocios, médico o de reuniones agregan a su oferta servicios y productos complementarios lúdicos, para hacer disfrutable un viaje que se lleva a cabo por razones de trabajo o enfermedad.

Más técnica y amplia resulta la definición que hace la Organización Mundial del Turismo (OMT): “Actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos a su entorno habitual durante un período de tiempo inferior a un año, con fines de ocio, negocios u otros”.

Su etimología resulta más sencilla e ilustrativa. Según los estudiosos de la lengua, 'tur' viene del latín 'tornare' y del griego 'tornos', que significa 'círculo', lo que interpretan como movimiento alrededor de un punto central, o como 'giro' o 'vuelta'. Así, con el sufijo 'ismo' que es una acción, se crea la palabra 'turismo'; y con el sufijo 'ista', que se refiere a la persona que realiza la acción, surge la palabra 'turista'.

De esta manera tenemos que turismo es salir y regresar al punto de origen, a casa. Es alejarse, aventurarse en lugares desconocidos, y vivir al máximo la sensación de libertad que nos invade cuando se pisa por primera vez la calle de una ciudad donde no conoces a nadie, ni nadie nos conoce.

Desde finales de marzo, la pandemia por Covid-19 nos ha condenado al encierro, y el encierro es la némesis del turismo. Paralizó los autobuses y los aviones, cerró los hoteles, restaurantes y todos aquellos establecimientos de diversión o relajamiento. Hoy, muchos afirman que en la industria turística el futuro no será como el pasado, que esta crisis que vivimos a nivel global dejará huella, que el viajero posvacuna ya no será el mismo, que será más receloso, exigente e informado, y que en la industria sólo sobrevivirán quienes darwinianamente se adapten a la nueva realidad que nos espera.

Yo no estoy tan seguro que esta nueva realidad vaticinada vaya a ser tan drástica en el largo plazo. Me parece que, por puro instinto de conservación, sí la viviremos en lo inmediato, pero que se irá diluyendo con el paso del tiempo hasta que el Covid-19 se convierta en una enfermedad de catálogo, que se evite con una vacuna anual, y la pesadilla que hoy padecemos sea una historia que contaremos a nuestros hijos y nietos cada vez que nos pregunten cómo era viajar antes, para explicarles que el mundo cambió en 2020.

Pero, mientras esto no suceda, habrá que hacer caso a los augurios. Y, por fortuna, muchos actores de la industria turística ya lo están haciendo, y le están echando ganas e imaginación para transformarse, unir fuerzas con otros, o reinventarse, para lograr salir adelante.

Así tenemos, por ejemplo, que ahora Hyatt se publicita ofreciendo a sus huéspedes actividades al aire libre, porque “Una gran opción es distraer la mente, retomar algunas actividades físicas, relajarte y tomarte un momento para ti y estar unos días en un espacio diferente a donde has pasado la mayor parte de la cuarentena”. Otro hotel, el Hacienda Jurica, anuncia que ya cuenta con la certificación Punto Limpio, que otorga el gobierno mexicano, y presume como factor diferenciador, que es “el primero en recibir esta importante certificación en Querétaro”.

En ese mismo estado, autoridades y empresarios acaban de lanzar la campaña promocional 'Caminos de Querétaro', para que los turistas recorran la entidad siempre “bajo un esquema de cuidado primordial de la salud de todos y con una actitud de turismo responsable”. Y Monte Xanic le acaba de poner música a sus vinos, al juntar a un director y compositor musical con un fotógrafo para “descubrir juntos los sonidos que se emiten y que se disfrutan, cuando se tiene una copa del mejor vino mexicano”, trabajo que mostrarán en sus redes durante el presente mes.

A su vez, el Four Seasons de la Ciudad de México se lanza a inventar términos como Workcation, que promete que “un día de trabajo puede convertirse en una experiencia de lujo”, en una de sus habitaciones “con todas las amenidades necesarias, como internet de alta velocidad, alimentos, estacionamiento y más, para elevar cualquier rutina laboral y convertirla en un momento inolvidable”. No cabe duda que los malos tiempos reactivan la imaginación de los publicistas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.