'Cero tolerancia'
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'Cero tolerancia'

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'Cero tolerancia'

10/12/2019
Actualización 10/12/2019 - 10:26

Qué difícil es entender los caminos de la 4T. Mientras unos secretarios avanzan en una dirección, el Presidente transita entre las veredas de las contradicciones y la corrección de planas; cada quien jala pa’ su lado, es cierto, no es nada nuevo, pero uno pensaría que en un caso como el del embajador de México en Argentina –al menos en este– se pusieran de acuerdo.

A estas alturas seguramente ya sabe de qué estoy hablando, si no sabe, le doy contexto. El domingo por la noche en diferentes medios de comunicación argentinos comenzó a circular un video (del 26 de octubre pasado) donde el embajador de México en aquel país, Óscar Ricardo Valero Recio Becerra, en la librería El Ateneo, en Buenos Aires, toma un libro de un estante y lo mete en medio de un periódico que lleva en las manos; al salir del lugar suenan las alarmas y es detenido por los elementos de seguridad. Las cámaras del lugar captan el minuto a minuto de los hechos. No queda duda, la intención del embajador es clara… robar un libro. De acuerdo con información de la agencia Infobae, el libro que Valero Recio intentó robar es una biografía de Giacomo Casanova, escrita por Guy Chaussinand-Nogaret, con un costo de 189 pesos mexicanos aproximadamente. De acuerdo con información local el delito del embajador no tuvo consecuencias por su inmunidad diplomática y regresó a casa. Lo que parecía un robo frustrado sin mayor condena, acabó en un enérgico tuit del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard: “He solicitado al Comité de Ética analice el caso de embajador en Argentina acusado de robar libros en famosa librería. Por lo pronto he ordenado regrese a casa. De comprobarse que el video es veraz será separado del cargo inmediatamente. Cero tolerancia a la deshonestidad”, desde mi cuenta aplaudí la decisión, me parecía una postura que respondía sólo al sentido común, ante cualquier actividad ilícita y más en un país extranjero, la remoción del cargo es el primer paso.

La mañana de ayer el presidente López Obrador salió a defender al ladrón. Aquí sus palabras para enmarcar: “el caso del embajador Ricardo Valero se trata de una persona con una trayectoria, yo diría, limpia en política exterior […] es un internacionalista de primer orden, se da este caso lamentable, la SRE lo está atendiendo para ver qué procede; que no haya linchamientos públicos, políticos […] Que se trate el asunto en su dimensión, no se afecte, no se destruya, pues, la dignidad de las personas, que cuidemos eso, y si hay errores, porque también eso, todos cometemos errores, todos, yo no sé quién pueda decir que no comete errores. ¿En dónde está la perfección? En la naturaleza, en el creador, pero somos seres humanos”.

Ahí están las dos reacciones, uno que dice “Cero tolerancia a la deshonestidad”, otro que declara “todos cometemos errores” ¿A qué gobierno le creemos? La justicia selectiva que no nos dejan de mostrar desde Palacio Nacional. Ayer, la estampa fue maravillosa, en el Día Mundial contra la Corrupción, el Presidente aparece en el foro matutino con uno de sus cercanos más cuestionados, el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett. Todo comunica.

Es importante que el Presidente repita en el caso del embajador “que se trate el asunto en su justa dimensión”, y no puedo estar más de acuerdo. Efectivamente, tener el cargo de embajador conlleva una responsabilidad mucho mayor que la de cualquier otro ciudadano, la consecuencia debe ponerse como un precedente para todos aquellos que representan a nuestro país por el mundo. En términos presidenciales, ojalá estos “errores” que sólo no comete “el creador” sí tengan una represalia en la Tierra.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.