Entonces… ¿para qué está el Sipinna?
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Entonces… ¿para qué está el Sipinna?

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Entonces… ¿para qué está el Sipinna?

24/06/2020
Actualización 24/06/2020 - 13:35
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

Fue mi primera columna de este 2020. La titulé 'El proyecto 26', se imprimió el 7 de enero y consignaba lo que había hecho la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) la mañanera del Día de Reyes. La Redim había llevado a los tres Reyes Magos a pedirle un 'deseo' al presidente López Obrador. Se trataba del Proyecto 26, una petición firmada desde esta red de protección de niñas y niños, sugiriendo la creación de un programa del gobierno federal enfocado exclusivamente en la seguridad de los niños. ¿Por qué? Su explicación era contundente: “Niñas, niños y adolescentes se volvieron invisibles para esta nueva administración al no formar parte de ninguno de los 25 proyectos estratégicos que presentó AMLO, los cuales apuestan a estimular el consumo interno, desarrollo de infraestructura nacional y programas asistenciales para los segmentos de población adulta más empobrecidos”. Ni una atención a los niños de este país.

El proyecto llegó a la mesa de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Ella se comprometió a “hacérselo llegar al Presidente”. Es 24 de junio y… nada. No ha habido un compromiso por parte del gobierno federal, ni siquiera un seguimiento seis meses después. En los grandes proyectos de este sexenio los menores de edad seguirán al final de la fila, y esto se confirma después de la declaración de hace un par de días del presidente López Obrador: “nada de simulación, y lo mismo me enteré de otro grupo, otro organismo, para la defensa del niño y de la niña, bueno y entonces, ¿para qué esta el DIF?”. Su comentario va enfocado a las tareas y funcionamiento del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), una institución fundamental que agrupa al propio DIF. Pero vamos por partes.

El Sipinna no es 'otro grupo' ni 'otra organización'. De acuerdo con el documento “Hacia una medición de los sistemas de protección de la niñez en América Latina y el Caribe”, firmado por las organizaciones Save the Children, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Plan International y World Vision por los niños, los sistemas nacionales de protección son mecanismos de coordinación de políticas públicas en todos los gobiernos del mundo y derivan de las obligaciones internacionales que los Estados tienen al firmar la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN, 1989), en la adopción de medidas legislativas y reformas institucionales por parte de los países para dar efectividad a los derechos de la niñez. El Sipinna reconoce esta responsabilidad del Estado y sus obligaciones hacia la infancia.

Señor Presidente, basta con leer las primeras dos páginas de este documento, nada más, para contestar su pregunta y cambiarla. NO ES “¿para qué está el DIF?”, es ¿para qué está el Sipinna? La respuesta podría ocupar varias columnas; sin embargo, hay dos tareas específicas que forman la columna vertebral y que responden su pregunta: el Sistema agrupa las leyes y políticas que protegen a la infancia del abuso, el abandono, la explotación y la violencia, y es un mecanismo de coordinación del gobierno central para la protección de la infancia que reúne a distintos niveles de gobierno –federal, estatal– y a la sociedad civil. Así que diferenciemos, el DIF forma parte del Sistema Nacional y tiene la responsabilidad de implementar las Procuradurías de Protección de Derechos de la Niñez para restituir los derechos de niñas y niños que están vulnerados en sus derechos.

Dicho esto, la atención no debe estar centrada en desaparecer 'organizaciones' o 'grupos', o en este caso sistemas, su atención debe estar en ese Proyecto 26 que está en la mesa de la secretaria de Gobernación, en la obligación de generar un proyecto de nación para proteger a las niñas, niños y adolescentes. Si hay algo en lo que no se debe escatimar justamente es en mecanismos como el Sipinna, donde nunca será suficiente el presupuesto. Quedan cuatro años más, queda mucho por hacer y no por desaparecer.

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