Las patronas y su camioneta
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Las patronas y su camioneta

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Las patronas y su camioneta

11/09/2019
Actualización 11/09/2019 - 12:41

Hace cinco años, Arturo González Villaseñor sintió el impulso de contar la historia de estas mujeres. Todos lo pensamos en algún momento, pero nadie les había puesto una cámara enfrente, nadie había pasado tanto tiempo con ellas. Recuerdo nítidamente una de las imágenes de la promoción del documental, en ella una mujer sostiene con las dos manos una bolsa blanca que, al menos a la vista, parece pesada, está llena, repleta de alimentos no perecederos, agua, atún, arroz, aire y un respiro de vida; la recibe un hombre en pantalones de mezclilla que apenas extiende su mano, no se le ve la cara, va sobre La Bestia.

El documental se llama Llévate mis amores, un trabajo hecho en 2014 sobre la labor de Las Patronas, un grupo de mujeres que vive en el pueblo veracruzano de Guadalupe La Patrona, a orillas de donde pasa el peligroso tren de carga en el que viajan miles de migrantes llamado La Bestia. Ellas sólo se dedican a darles de comer, nada más, como si se necesitara de algo más para vivir. Por esto, por la compasión, por dar lo que no tienen a muchos que no conocen, en 2013 recibieron el Premio Nacional de Derechos Humanos. “El quehacer altruista, generoso y solidario iniciado por Norma y seguido por Las Patronas, es un conmovedor reflejo de bondad y entrega reconocido en México”, dijo en su discurso el entonces presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia, hace cinco años. Vaya muestra de lo que necesitamos voltear a ver en tiempos donde el secretario de Relaciones Exteriores va a Estados Unidos a demostrar que México se ha convertido en un muro, en uno cada vez más alto, en uno donde se criminaliza a migrantes y refugiados, uno que militariza sus fronteras.

Dicho esto, a estas señoras que no tienen nada más que voluntad y una camioneta… les han robado la camioneta. En este México imposible, ni ellas se salvan. Así lo reportó el periodista Rodrigo Soberanes, en Animal Político: “Las Patronas, el grupo de mujeres que se dedica a dar ayuda humanitaria a migrantes en el estado de Veracruz, sufrieron el robo de su camioneta, la principal herramienta de trabajo que tenían para acopiar alimentos, repartirlos en la ruta migratoria y otras actividades operativas. Norma Romero, integrante de Las Patronas, contó que el robo ocurrió esta mañana en la ciudad de Córdoba, cerca de la Clínica 61 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a donde había ido junto con un voluntario de Las Patronas”.

Somos un país en vilo, fotografía nítida del absurdo, todo indica que no tenemos salvación. Noticia que seguramente quedará en el anecdotario, ese grupo de mujeres no olvidarán cómo a inicios de septiembre de 2019 les quitaron una de sus pocas herramientas de trabajo. No crea que se trataba de una camioneta lujosa; no, era un vehículo marca Chevrolet, blanco, modelo 1997 con placas XU20258. A Las Patronas les robaron una camioneta de 22 años de antigüedad y a nadie le importa.

Ojalá nos organicemos, su recuperación es fundamental para el trabajo de este grupo de mujeres que siguen, sin importar el gobierno en turno, pensando que los migrantes son seres humanos que buscan un mejor futuro, como tú y como yo. Que sirva esto como un llamado al gobierno federal a apoyarlas; si nunca lo han hecho, que esta vez les tiendan una mano, sino en la recuperación de su vehículo, en el financiamiento de uno nuevo. Las Patronas merecen un ejército de apoyo. Hoy, como siempre, sólo necesitan una camioneta.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.