Los adversarios
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Los adversarios

13/08/2019
Actualización 13/08/2019 - 11:55

El presidente Andrés Manuel López Obrador debe de tener muchos inconformes; políticos de otros partidos que se han visto disminuidos a cero, empresarios en contra de cómo maneja la economía de este país, periodistas que critican sus adjetivos constantes a la prensa, académicos que estudian sus políticas públicas y no ven claros los cómos, o gente como usted, amable lector, que desde su particular punto de vista piensa que el Ejecutivo no está tomando las mejores decisiones. En fin, es natural tener inconformes, es una dinámica normal de un régimen democrático saludable –como también es normal tener a millones de personas a favor de su proyecto de nación. El problema es que el Presidente crea que los inconformes son “adversarios”, y no sólo eso, que ante una exigencia válida piense que el objetivo es desestabilizar su cuarta transformación. El ejemplo más increíble de esto llegó ayer de un comunicado firmado por la Sociedad Matemática Mexicana y la oficina de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas, donde señalaban: “Este año hemos enfrentado algunos problemas para contar con los apoyos necesarios para que la OMM (Olimpiada Mexicana de Matemáticas) y de hecho la SMM (Sociedad Matemática Mexicana) pueda funcionar adecuadamente (…) La SMM y la OMM participamos con tres proyectos en la convocatoria, de las cuales dos fueron de la OMM (la SMM sometió uno para la participación de estudiantes de todo el país en el Congreso Nacional de la SMM). El 28 de junio fuimos informados por el Conacyt de que no recibiríamos ningún financiamiento de esta convocatoria”. Después de esto buscaron el diálogo con el Conacyt, pero no lograron cambiar esta postura. El 5 de agosto pasado, el gobierno federal les informó que no habría más apoyos para este año y que la ayuda estaba en duda para 2020.

El comunicado de la SMM fue publicado el 11 de agosto pasado por la noche. A la mañana siguiente una reportera le preguntó al Presidente sobre esta falta de apoyo a la Olimpiada Mexicana de Matemáticas, su intercambio es para enmarcar. Le pregunta la periodista: “Hoy se dio a conocer que quedarán sin fondos la OMM para el segundo semestre de este año. Saber si será así, confirmarlo”; el Presidente le contestó: “No es cierto, no es cierto”, y la respuesta natural de la reportera fue: “entonces, ¿cuál fue la razón por la que habrán denunciado esto?” El Presidente sentenció: “Porque son nuestros adversarios, se la pasan inventando cosas”. Por último, preguntó la periodista: “¿Entonces habrá fondos suficientes?” Y cerró el Ejecutivo: “Sí, ya hasta me da flojera, te contesto, no hay ningún problema, no se quedarán sin recursos”.

Es maravilloso, como cuento de ficción, imaginar a un grupo de matemáticos complotar contra el Presidente, redactando un domingo por la noche un comunicado que miente sobre la falta de apoyo, diciendo que no les han autorizado presupuestos para enfrentarse con el gobierno federal. “¡Vaya que nos hace falta eso, acabemos con el sistema!”, seguro gritó alguno al inventar ese comunicado con tintes de desesperación para desprestigiar al Conacyt y a la doctora María Elena Álvarez-Buylla, pero, sobre todo, a Andrés Manuel López Obrador. Es bien sabido que a los matemáticos les encanta la grilla, y no sólo eso, desestabilizar al poder.

Entiendo las resistencias que debe romper el Presidente para cambiar un sistema político, una manera de hacer las cosas, pero no puede ver incluso en una oficina de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas una amenaza sólo por alzar la voz ante la falta de apoyo. Lo de ayer rayó en lo ridículo, un Presidente engañado por el propio Conacyt que le ha dicho que todo marcha bien y que ha fluido el recurso, cuando un grupo de matemáticos ven a mediados de agosto sus días contados.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.