Dos años de los sismos y miles siguen esperando
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Dos años de los sismos y miles siguen esperando

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Dos años de los sismos y miles siguen esperando

19/09/2019

Si el mes de septiembre no se puede olvidar es porque hay tristes recuerdos de desastres naturales: los huracanes Ingrid y Manuel que dejaron destrozado Guerrero y varados en pleno puente a miles de turistas en Acapulco, así como los sismos de septiembre de hace dos años que destruyeron comunidades enteras y que en la Ciudad de México revivió en la mente de millones la tragedia del sismo de 1985.

Los dos huracanes sucedieron en 2013 y los sismos hace ya dos años, en ambos casos la pregunta es si estamos cubiertos financieramente para atravesar eventos de este tipo; quienes contaban con un seguro y fueron pagados de manera rápida y sin tanta tramitología, sin duda, hablarán de las bondades de contar con ellos, ya que recuperaron algo de lo perdido al tener un seguro contratado.

Pero en el otro lado, hay miles que siguen en el largo proceso de intentar cobrar un seguro asociado a los sismos de 2017. A dos años de este terremoto hace pensar que quizás es necesario hacer ajustes más acordes para apoyar a quienes tenían un seguro contratado y no han podido cobrarlo; si bien hay un avance de casi 87 por ciento en haber pagado a quien fue afectado en su inmueble y reportó un siniestro, faltan cuando menos más de 10 mil casos de ser solucionados. Eso sí, los seguros de vida se pagaron ya al 100 por ciento, al igual que los de salud y los de autos en 99 por ciento.

Las aseguradoras catalogan como causas o situaciones externas que impiden el avance de la indemnización, o por falta de dictámenes de los directores responsables de obra, que no acreditan ser propietarios del inmueble o que los vecinos en el caso de los condominios no se ponen de acuerdo para pagar la parte proporcional de las áreas comunes que es donde hay la principal causa de atraso.

Datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) aseguran que en el caso de los seguros de daños, que estaban ligados a comercios, industrias, vivienda e inmuebles del gobierno, hay un avance de 71.18 por ciento en el pago.

Quien vive una situación de este tipo, lo que espera es una respuesta y pago rápido; dos años quizás sea un tiempo para la industria aseguradora razonable y positiva dado que se han tenido avances, pero para un usuario afectado, dos años sin poder cobrar un seguro que ya se pagó constituye una pesadilla.

Los sismos del 2017 dejaron importantes lecciones y propuestas de cambios regulatorios que están en marcha, si bien es triste que cada siniestro deje en evidencia que los procesos deben mejorarse, y que hay miles que aún les falta cobrar su seguro, lo positivo es que representa una oportunidad para que las aseguradoras sean más eficientes y que fomenten la contratación de este tipo de instrumentos de protección financiera con información precisa sobre cómo funcionan, qué cubren y el monto que realmente pagarían lo que beneficiaría a todos. Puede que el proceso de pago sea tardado, pero en algún momento los astros se alinearán y haberlo contratado puede cambiar el panorama al momento de suceder este tipo de eventos.

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Y en el otro lado de la moneda, hay que seguir de cerca lo que se habló durante el encuentro organizado por Siemens y El Financiero en materia energética, en donde quedó más que claro no solo las urgencias en esa materia, sino las tendencias que cada vez avanzan más no solo a nivel industrial, sino a nivel social al incrementarse el uso de otro tipo de energías que ayudan no solo a reducir gastos sino al cuidado del medio ambiente. Un ejemplo claro que se dio y que cada vez está creciendo más entre la población es el uso de paneles solares en los hogares, lo cual además puede generar un buen nicho de negocio para empresas que busquen ampliar sus productos de financiamiento; así como hay mejores tasas para financiar autos verdes, este canal puede en el futuro inmediato ser una buena opción para instituciones financieras que buscan diversificar su cartera, y como ese ejemplo se dieron varios, los cuales consideran también deben ir de la mano de la educación en materia energética donde por momentos ‘los mitos geniales’ parecen superar a lo real. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.