¿En qué se gastará el dinero del BM?
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¿En qué se gastará el dinero del BM?

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¿En qué se gastará el dinero del BM?

09/06/2020
columnista
Jeanette Leyva
Moneda en el Aire

Son mil millones de dólares que el Banco Mundial (BM) dio a México dentro del Préstamo de Política de Desarrollo (DPL por sus siglas en inglés) y si bien es cierto, no tiene un destino en específico, ni detallado de cómo y en qué se usará, es cierto también que no es un crédito adicional a la deuda autorizada por el Congreso, pero la carta de petición del gobierno mexicano sí revela en qué lo quieren usar.

Aunque el subsecretario Gabriel Yorio en sus redes sociales dio alguna explicación general y aseguraba que no es para financiar el programa de respuesta al Covid-19, lo cierto es que en su carta enviada al Banco Mundial y que consta en los documentos del organismo internacional y que son públicos, sí explica la intención sobre en qué pretenden gastar ese dinero.

Ahí, se hace mención que ante el Covid-19 se ha caído la actividad económica y se requiere de manera más urgente profundizar al sistema financiero, por ello hace un listado del atraso en México en esos temas, desde el hecho de que mientras México sólo el 22 por ciento hace uso de pagos digitales, en Chile es el 61 por ciento de la población.

Por ello, los recursos, indica, serán destinados a fortalecer la inclusión financiera vía el CoDi, las cuentas de jóvenes, la educación financiera en los planes educativos, recursos para el Banxico vía el programa de Liquidez para las Mipymes, pero quizás uno de los puntos más interesantes y que más destaca es que “el país carece de un sistema de identidad fundacional digital que además de ser la base de la identidad poblacional” ofrezca certeza y facilite el acceso a servicios como los financieros.

Así, los recursos serán destinados, por un lado, para fortalecer la política de inclusión financiera que se ha venido trabajando desde hace años, sin que exista un compromiso de informar cuánto se destinará a ello, pero lo positivo es que el BM reconoce el trabajo de la actual y anteriores administraciones en inclusión financiera.

De toda la petición que se hace al BM, hay que destacar y no perder de vista que se hace énfasis en el trabajo que se hará para que los mexicanos tengamos una identidad, y trabajan en la construcción de la misma; comenta el subsecretario en el escrito los avances que hay en la que faltan solo un par de estados, por lo pronto ya sabemos en qué sí se planteó utilizar ese dinero.

Y en el otro lado de la moneda, si bien dijo adiós a Scotiabank México y de cualquier responsabilidad en el banco en nuestro país, Enrique Zorrilla continúa como consejero del grupo canadiense en Perú y Colombia, lo que habla de que para la matriz es un elemento muy importante y que no desaprovecharán su experiencia en la banca comercial.

Tras siete años en Scotiabank, la salida de Zorrilla tenía ya casi dos años planeándose y sobretodo orientando al que es ya su relevo, Adrián Otero, que además también les adelanto lo suplirá como vicepresidente en la Asociación de Bancos de México (ABM).

Sin duda, Enrique Zorrilla, vino a cambiar la cara al banco en estos años, su carisma y don de gente marcó una diferencia no solo al interior, sino muy importante hacia el exterior; el dominio de los medios y su facilidad de palabra para explicar a las autoridades impulsó al banco en varios frentes que quizás pocos vieron, en lo visible hay que ver el crecimiento que tuvieron durante su periodo las utilidades y la productividad, pero también en parte por el equipo que logró conformar. A Zorrilla le tocó la difícil etapa de iniciar el proceso de transformación y cambio digital del banco, el cual sus clientes vivieron y padecieron, pero que poco a poco estará al 100 por ciento, (eso esperamos) tarea que debe concluir el actual director. El mejor de los éxitos para don Enrique ya que nos confirmó que no estará alejado del sector financiero ya que tiene en marcha interesantes proyectos tecnológicos. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.