Otro año sin presupuesto para juzgados
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Otro año sin presupuesto para juzgados

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Otro año sin presupuesto para juzgados

14/11/2019

A un día de que se apruebe el Presupuesto de Egresos para 2020 y a cinco años de que se propuso y aprobó la creación de tribunales mercantiles especializados e incluso se les haya destinado recursos para su puesta en marcha, siguen sin ver la luz.

Hasta ahora solo existe la esperanza de que esta vez se le destinen recursos como sucedió en 2015 que recibió 600 millones de pesos para la puesta en marcha de siete reformas, entre ellas los juicios orales y mercantiles, destinándose como sabemos todo para la entrada del nuevo sistema de juicios orales. Ahí nuevamente quedó en el olvido todo lo aprobado en la reforma financiera de 2014 que buscaba que se agilizara la recuperación de bienes puestos en garantía como sucede en los créditos hipotecarios.

Sin temor a equivocarme, hay coincidencia de todo el sector financiero sobre la importancia de este tema, en el que por un lado el Congreso destine recursos para la instalación de estos juzgados y por el otro, el sistema judicial los utilice realmente para este fin, que nos beneficiaría a todos los que somos usuarios del sistema financiero.

Luis Esteve, presidente de la Unión de Instituciones Financieras Mexicanas (Unifimex) pide a todo el gremio mantener la petición de la importancia y urgencia de que se avance en la puesta en marcha de estos juzgados, ya que en la reforma financiera se planteó en el artículo 53 bis de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, la creación de juzgados federales especializados en materia mercantil, incluyendo temas concursales y controversias mercantiles. Pero todavía no se cuenta con jueces en estos tribunales que estén capacitados de manera homogénea en materia financiera.

La falta de esos juzgados nos afecta a todos los que somos clientes del sistema financiero por algo tan simple que es la lentitud en la recuperación de garantías de créditos incobrables por parte de las instituciones financieras, lo que genera que no se otorgue más crédito (cuando hay periodos de crecimiento económico obviamente) y que sea más caro de lo que debería.

El ejemplo más claro es en las garantías de los créditos a la vivienda que tardan en promedio poco más de cinco años en recuperarse, comparado con países como EU, Inglaterra y España en donde la recuperación es de uno a tres meses. Ese tiempo eleva los costos para las instituciones que otorgan crédito, ya que por un lado tienen que reservar, en promedio el 45 por ciento de la cartera a los tres meses y después del mes 18 al 100 por ciento; la tardanza en resolver los casos está fuera de las manos de las instituciones, lo que al final nos afecta a todos.

Esteve de Murga recuerda que al no haber una recuperación expedita del bien garantizado se generan altos costos para el sector financiero, ya que las instituciones tienen que incluir en la tasa de interés el alto costo jurídico implícito de recuperar la garantía, lo que encarece los créditos y ahí continuamos en ese círculo negativo, salvo que ahora sí en el Congreso los diputados den estos recursos, lo cual sinceramente se ve bastante complicado, pero la esperanza muere al último.

* * *

Y en el otro lado de la moneda, mañana inicia El Buen Fin y con ello regresa la esperanza de varios banqueros a que la facturación sea tan buena como otras ediciones, pero para los clientes más vale tomar preocupaciones y les recordamos comparar antes de comprar; si llegan a usar tarjetas de crédito y compras en línea lo mejor es generar una tarjeta virtual para esas operaciones y no comprometer sus datos, y adquirir bienes duraderos aprovechando los meses sin intereses y las ofertas adicionales que varios bancos y negocios darán, y sobretodo no gastar de más. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.