El 'no-ciclo' de Banxico
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El 'no-ciclo' de Banxico

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El 'no-ciclo' de Banxico

27/08/2019
Actualización 27/08/2019 - 11:27

El reciente recorte en la tasa de referencia de Banco de México no ocurre a contracorriente. Los bancos centrales a nivel global exhiben un franco sesgo de relajación monetaria en respuesta a mediocres ritmos de crecimiento económico o tendencias de desaceleración. Sin embargo, Banxico se mantiene cauteloso respecto a sugerir o alentar la percepción de que el reciente recorte de 25 puntos base sobre la tasa de interés de referencia será seguido de una secuencia de recortes. De hecho, advierte en contra de llamarle un ciclo de relajación. Considero que pronto, en los hechos, será claro que sí es un ciclo continuo y que hasta podría haber cierto grado de premura en él.

Lo que parece ser el principal obstáculo para que Banxico lleve a cabo un ciclo profundo de recortes en la tasa de referencia parecería ser la larga lista de riesgos e incertidumbres que podrían traducirse en presiones al alza sobre la inflación. Algunos de dichos riesgos estarían relacionados con procesos abiertos o eventos en evolución. En este contexto, el Paquete Fiscal 2020, Pemex, la aprobación del T-MEC en el Congreso de EUA, la incertidumbre de política en México y la posible materialización de nuevos choques sobre precios de productos agropecuarios o tarifas de energía serían algunas de las fuentes de la cautela para Banxico.

No obstante lo anterior, habría al menos tres razones para que Banxico llevara a cabo un ciclo de recortes en una magnitud significativa.

Primero. La tendencia global de desaceleración económica obliga a los bancos centrales alrededor del mundo a normalizar y relajar sus condiciones monetarias lo antes posible. Lo anterior a pesar de que la inflación sigue ausente en el bloque desarrollado. Lo anterior le da margen a Banco de México de relajar al menos en tándem sus condiciones propias. En este punto, resulta central el evaluar la expectativa de recortes por parte de la Reserva Federal de EUA. En lo personal, creo que, en lo siguientes doce meses, la Fed podría implementar al menos otros tres o cuatro recortes.

Segundo, la actividad económica en México se encuentra en claro estancamiento, con señales de debilidad generalizada. En este contexto, ninguno de los indicadores adelantados relevantes para nuestra economía sugiere que repuntará en el corto plazo. Por el contrario, de materializarse los riesgos recesivos en EUA, la situación podría tornarse cada vez más retadora para la Economía Mexicana. Nuestra economía ya opera por debajo de su sendero de crecimiento de largo plazo (que avanza a un ritmo promedio de entre 1.7 y 2 por ciento) y no hay en el horizonte ninguna señal de política que pudiera contrarrestar el enfriamiento de la economía.

Tercero, la reivindicación de la inflación general como principal guía de conducción de la política monetaria en contraste con el componente subyacente (menos volátil) introducida por Banxico en su comunicado de agosto le otorga a Banxico espacio para reducciones. En específico, considero que la inflación general podría seguir disminuyendo y hasta tocar el nivel de 3 por ciento en el corto plazo, para después mantenerse claramente dentro del intervalo de variabilidad establecido por el Banco Central 3/-1 por ciento. Lo anterior podría mantener abierta una ventana de oportunidad para que Banxico acomode más recortes en sus siguientes reuniones.

Desde luego, al no alimentar expectativas, Banxico podría estar manteniendo un razonable margen de maniobra en caso de que se materializaran uno o algunos de los riesgos arriba mencionados. Dicho margen de maniobra le permitiría hasta pausar en su camino hacia una zona de condiciones monetarias más neutra o hasta acomodaticia.

En contraste, creo que actualmente los riesgos están sesgados hacia un mayor esfuerzo de normalización monetaria y, de ser posible, cargado hacia el corto plazo. Por el momento, lo que me impide pensar que Banxico pudiera ir más allá del nivel de 6 por ciento sobre la tasa de referencia nominal es que creo que muchos de los riesgos mencionados nos acompañarán al año 2020.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.