Miércoles de revelaciones
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Miércoles de revelaciones

29/10/2019
Actualización 29/10/2019 - 13:13

Mañana se publican las cifras de desempeño de la economía durante el tercer trimestre. Las cifras más recientes correspondientes a julio, agosto y una de septiembre, no parecen ofrecer señales alentadoras para ese dato. Considero de gran importancia discutir tres escenarios para el día de mañana, cada uno de ellos con elevada relevancia en materia económica y de política monetaria. Hay que decir que cada uno de los casos guarda una no despreciable probabilidad de ocurrencia.

Un letárgico 2019. Como primer escenario se puede plantear la publicación de una cifra del Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre con un cambio trimestral de 0.3-0.5 por ciento. Este sería un caso congruente con un muy moderado repunte en la economía, la cual habría salido de zona de estancamiento. No obstante, sería muy aventurado suponer que los riesgos recesivos habrían quedado atrás. Lo anterior debido a la vigencia en la debilidad económica global y la incertidumbre de política que se vive a nivel local y que podría seguir afectando a la inversión.

En este caso, sería muy creíble pensar que Banxico optaría por recortar una vez más su tasa de referencia, pero solamente en 25 puntos base. En este caso, el perfil gradualista por parte de la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno seguiría reinando y creo que no deberíamos esperar una muy baja tasa terminal de política monetaria –quizás una que nos ubique muy cerca de zona neutral. Aun en un escenario así, se ve lejano un crecimiento superior al 1.0 por ciento para el año en curso.

Estancamiento y riesgo recesivo. En un segundo escenario, la cifra del tercer trimestre revelaría un avance trimestral de cero o marginalmente negativo. Esto confirmaría que la economía mexicana continúa en punto muerto y los riesgos recesivos se incrementarían. Esto último al considerar que la contracción de la manufactura en EU continúa y sus indicadores adelantados no dan señales de repunte. En este caso, será casi imposible suponer un avance económico para todo el año muy lejos del cero por ciento.

Este marco, considero, podría ir de la mano de un emergente sentido de urgencia en la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico, lo cual elevaría la probabilidad de observar uno o dos recortes de 50 puntos base en las reuniones inmediatas. Estos ajustes estarían respaldados no solo por el supuesto de bajas adicionales por parte de la Reserva Federal, sino por la necesidad ante el deteriorado panorama económico local y un sentido mayor de urgencia.

“Ya no estamos en Kansas, Toto”. Hay un tercer escenario de alta probabilidad en el que creo pocos han reparado. Es aquel donde la economía reporta un nulo o negativo avance trimestral en el tercer trimestre, pero una revisión hacia atrás nos coloca sorpresivamente en otro plano. Es decir, bastaría con una marginal revisión sobre las cifras del segundo trimestre para tener dos trimestres consecutivos de variación negativa en la primera mitad del año, seguido de una tendencia similar a inicios de la segunda mitad. Este es el escenario recesivo, en el cual no se necesita suponer demasiado. En este caso, el crecimiento para 2019 sería negativo.

Similar al escenario anterior, este último podría no solo convencer a la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico de plantearse un ciclo de recortes a un mayor ritmo, sino también evaluar una mayor profundidad para el mismo. En este caso, veo probable que la meta sea ubicar a las condiciones monetarias en terreno laxo en el menor tiempo posible.

Tal como sugieren el flujo de cifras recientes tanto en México como en la industria estadounidense, considero que los últimos dos escenarios han visto incrementada sensiblemente su probabilidad de ocurrencia. Más vale estar listos para un aterrizaje a un plano distinto el día de mañana.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.