¿Qué le pasa a la inflación subyacente?
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¿Qué le pasa a la inflación subyacente?

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¿Qué le pasa a la inflación subyacente?

22/10/2019
Actualización 22/10/2019 - 11:45

La inflación general ya ha alcanzado el objetivo puntual del Banco de México en 3 por ciento y podría permanecer no muy lejos de ese nivel las siguientes quincenas. Por otro lado, la debilidad económica es evidente y la economía continúa desempeñándose por debajo de su nivel potencial o sendero de expansión de largo plazo. Lo anterior, en conjunto con cierta estabilidad cambiaría y un muy amplio diferencial de tasa de interés de referencia respecto al exterior, parecería sentar claramente las bases de un ciclo de recortes amplio por parte de Banxico. Sin embargo, uno de los obstáculos a la luz de la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno del Banco Central es la alta permanencia mostrada por la inflación subyacente por arriba del objetivo puntual de 3 por ciento. ¿Qué le pasa entonces a la inflación subyacente? Creo que esencialmente tres cosas descritas a continuación.

Primero. Aunque el objetivo de inflación fijado por Banxico se aplica para la inflación general, el Banco Central suele otorgarle un énfasis importante al nivel de la inflación subyacente. Dicha importancia relativa ha cambiado varias veces en el último año y medio, generando cierto grado de confusión respecto a su relevancia como parte de la función de reacción del Banco Central. `

En específico, en los últimos 18 meses Banco de México llegó a privilegiar el comportamiento del componente subyacente sobre el general para después concentrarse en una nueva medida llamada 'subyacente fundamental'. Esta última fue posteriormente olvidada para dar paso de nuevo a la medida subyacente como eje de política monetaria. Dicho eje quedó desvanecido hace casi tres meses, cuando Banxico optó por poner énfasis en la caída de la inflación general. Recientemente, la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno de Banco de México han vuelto a modificar el énfasis, trasladándolo de nuevo de la inflación general a la subyacente.

Segundo. La inflación subyacente ha mostrado una clara renuencia a descender desde su actual nivel de 3.7 por ciento. Lo anterior podría no ser tan excepcional. Recuerdo que hace algunas administraciones en Banxico, se llegó a subrayar que la ausencia de convergencia hacia el 3 por ciento podría estar asociada a la alta concentración en varios sectores clave en México, misma que podría estar generando obstáculos para una relajación en el alza en precios a un ritmo muy por debajo del 3 por ciento. De esta forma, la convergencia podría estar restringida por factores estructurales.

Tercero. Se hace referencia a que se espera que la inflación subyacente converja al objetivo de Banxico fijado en 3 por ciento. Lo anterior nunca ha sucedido. Desde que Banxico tiene como objetivo el 3 por ciento, la inflación general ha promediado alrededor de 4.3 por ciento y la subyacente 3.6 por ciento al tiempo que las expectativas de inflación para el largo plazo se han mantenido estables en cerca de 3.5 por ciento. Así, todo parecería indicar que para lograr que la inflación subyacente fluctué alrededor de 3 por ciento se necesitan condiciones especiales. Muy probablemente la actual holgura económica y el desvanecimiento de choques anteriores en tipo cambiario y tarifas de energía terminarán por empujar al componente subyacente a un nivel más cercano al 3 por ciento pero esto podría tomar algún tiempo.

Puede ser que la mayoría de la Junta de Gobierno de Banxico pueda ver materializado su deseo de observar una tendencia descendente en la inflación subyacente. No obstante, esto podría tomar tiempo y, dado el largo horizonte de efectividad de la política monetaria en México, tal fenómeno podría presentarse una vez que sea relativamente tarde para atajar los riesgos o afectar las variables reales y nominales deseadas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.