¿Qué tan alto es el riesgo recesivo?
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¿Qué tan alto es el riesgo recesivo?

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¿Qué tan alto es el riesgo recesivo?

19/11/2019

Muy alto. La Economía Mexicana no crece y su nula tasa de avance durante los primeros tres trimestres del año, respecto al mismo periodo del año anterior, da cuenta de ello. En este contexto, vale la pena preguntarse si la sombra de una recesión está presente y sobre cuáles serían sus repercusiones inmediatas. A continuación argumento sobre el tamaño del riesgo recesivo, su impacto y repercusiones en términos de política económica.

El riesgo es muy elevado. Hay dos razones poderosas para esto. La primera tiene que ver con los ajustes estadísticos que separan a las cifras oportunas del PIB de las revisadas. Basta recordar que en pocos días se dará a conocer la cifra revisada del crecimiento económico del tercer trimestre. A juzgar por el tamaño de revisiones que suelen hacerse a las cifras del PIB respecto a su versión oportuna, bastaría con una revisión a la baja de tamaño promedio (un punto porcentual) para pasar de un estancamiento a una contracción en el tercer trimestre. Más aún, la serie histórica es comúnmente revisada, últimamente a la baja, en los trimestres recientes. El anterior podría ser el caso de la cifra del PIB del segundo trimestre. Si este fuera el caso, la simple incorporación de información podría revelar dos trimestres consecutivos con variación negativa (el segundo y el tercero de este año).

La segunda razón radica en que algunas de las fuentes de la menor actividad económica tienen que ver con la recesión manufacturera en EUA, la cual no muestra señales de moderación, y con la inversión local que muestra un largo proceso de deterioro sobre el cual se le sumó la incertidumbre de política interna. En general, los principales indicadores económicos adelantados no sugieren un repunte en puerta.

Respecto al impacto de un escenario recesivo en México, creo que podría repercutir en al menos tres formas, más allá de las obvias. Primero, la evaluación del gobierno podría sufrir ante un contexto de posible frustración del optimismo en las condiciones económicas presente y futura revelado por encuestas. Segundo, podría volverse inminente un nuevo ajuste a la baja en la calificación crediticia de México. Tercero, el escenario podría ser aún menos alentador para la inversión local tanto de nacionales como de extranjeros.

En cuanto a las implicaciones de política monetaria, la materialización de una recesión podría ser congruente con una postura menos gradualista en el actual ciclo de recortes que emprende Banco de México. Es decir, elevaría la probabilidad de observar recortes en la tasa de referencia superior a 25 puntos base en un afán de afectar lo más pronto y decididamente posible a las variables reales locales.

En cuanto a la política fiscal, una recesión acentuaría aún más la sobre-estimación que actualmente se hace de los ingresos públicos explicado por algunos supuestos económicos demasiado optimistas. En un contexto así, se volverían necesarios más recortes al gasto público y menor apoyo contra-cíclico

Dicho todo lo anterior, recomiendo continuar alerta respecto al flujo de datos económicos. La probabilidad es elevada, no solo de que México ya se encuentre en recesión, sino que pudiera materializarse en un futuro cercano. Conviene tener en mente las implicaciones arriba descritas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.