Es muy difícil entender eso en culturas como la nuestra. Aquí, si alguien piensa en poner un negocio, la primera idea que viene a la mente es una cafetería o unos tacos. La segunda es que deje dinero desde el primer mes.
En nuestra aldea latinoamericana, los negocios suelen pensarse para la subsistencia, no para hacerse rico, aunque haya excepciones, afortunadamente. Pero esa aldea y sus habitantes conviven con un mundo al alcance del smartphone. Conviene entenderlo.
Uber pierde y pierde, lo que parece estar a punto de cambiar. Cuando aborden hoy un coche, piensen en que al conductor le paga una empresa que acumula 13 años perdiendo dinero. La compañía fundada por dos amigos llamados Travis Kalanick y Garrett Camp no ha conseguido entregar ganancias desde 2009.
El año pasado enfrentó una pérdida neta de mil 938 millones de dólares. ¿Cómo es posible? ¿Para qué quieren la empresa, entonces? Por supuesto que la intención es generar utilidades, pero más al ritmo de vals que al del reguetón que suena en el tianguis.
Ayer expuse aquí que en este semestre al que llegamos los que esto leen, el mundo cambió de era como consecuencia de la inflación. Mala suerte si no les tocó algo, pero hubo una abundancia de dólares caídos del cielo estadounidense para el mundo luego de la crisis de 2009; cayeron todavía más durante la pandemia.
Hay cálculos que superan por mucho el equivalente a los 10 billones de dólares distribuidos durante la década pasada y hasta el inicio de 2022. Ojo más de 10 millones de millones de dólares, aquí no hablamos de “billions”. Como si vendieran la compañía Apple unas cinco veces y repartieran esa friolera al mundo.
Todo eso, de manera adicional a lo que el mundo ya generaba habitualmente en ventas de cosas y servicios que producía desde antes.
Esa fortuna terminó administrada por los fondos de inversión más importantes, como las Afore que administran lo que ustedes “guardan” para su retiro.
Uno de esos fondos es SoftBank, basado en Japón, que cual padrino en bautizo, repartió “bolo” suficiente para crear empresas con la esperanza de que alguna vez entreguen ganancias. Una de esas compañías es Uber.
Bajo esa lógica, las ganancias esperadas pueden llegar por dos vías: revendiendo más caras las acciones de esas empresas que compró previamente a un precio más bajo, o esperando a que las compañías entreguen utilidades de su operación. Con Uber, SoftBank ya consiguió lo primero.
Silenciosamente, SoftBank comenzó a vender acciones desde los días de Semana Santa, bajo el cómodo anonimato del mercado internacional. En el Nasdaq, la gente compra y vende acciones todo el tiempo. También pueden hacerlo los grandes fondos.
El mes pasado, esa administradora avisó abiertamente que esas transacciones ocurrieron. En promedio, vendió a 41.47 dólares cada acción que había comprado en el pasado a 34.50. De ahí sacó utilidades.
¿Qué es lo que viene ahora para Uber, ya sin uno de sus primeros socios?
Si ustedes conducen apoyados en la plataforma de la compañía, quizás no deban esperar que suban las tarifas. La empresa con sede en San Francisco tiene una meta de dos años para obtener ganancias de sus ventas, finalmente. Obviamente cuidarán los gastos.
Eso va incluso para sus empleados de todo el mundo, aquellos que sí tiene en nómina y que en promedio cobraron 81 mil 825 dólares (equivalentes a unos 130 mil pesos mensuales) durante todo 2021, de acuerdo con datos de la compañía.
Suena como un sueldo alto, pero no comparado con estándares de Silicon Valley. Facebook pagaba a sus empleados un promedio superior a 260 mil dólares anuales, hasta el año pasado.
Para quienes gustan de historias felices de negocios, el banco estadounidense JPMorgan expuso en agosto su expectativa de que finalmente en 2024, después de 15 años, Uber entregue utilidades por 462 millones de dólares.
Eso manda señales a quienes invierten en empresas en México o sueñan con crear una. La era de inversiones generosas de larga espera, tuvo su tiempo. Como avisé aquí ayer, mucho del dinero que ahora llegue como inversión a los proyectos de “startups” dependerá de que estos realmente ofrezcan generar valor, es decir, de regreso a lo básico: hay que mostrar que hay negocio, no solamente masividad.
Nota a lectores: En una versión previa de este artículo se incluyó una cifra equivocada en torno al salario anual promedio de los empleados de Uber. La cifra ya fue corregida. Ofrecemos disculpas a nuestro público.