Dan 102 millones de dólares más, al mexicano que ataca el Covid-19
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Dan 102 millones de dólares más, al mexicano que ataca el Covid-19

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Dan 102 millones de dólares más, al mexicano que ataca el Covid-19

17/06/2020
Actualización 17/06/2020 - 10:07

“Es una vergüenza”. Así se expresa Andrey Zarur de la distancia que guardan en México las empresas de la inversión en tecnología.

Los empresarios mexicanos huyen del riesgo, pero también de las oportunidades que ésta representa. Basada en Boston, la compañía que dirige este connacional, recibió el mes pasado 17 millones de dólares de inversionistas y anunció ayer que recibió otros 102 millones de dólares en una aportación encabezada por un fondo de Hong Kong, para acelerar la fábrica que producirá masivamente la vacuna que ataque el Covid-19.

Greenlight Biosciences, la empresa de Zarur, trabaja en la suya, pero su infraestructura es preparada para reproducir la que surja primero en los volúmenes que requiere un planeta de poblado por casi 8 mil millones de humanos.

Lleva ventaja Moderna, la empresa biotecnológica también basada en Massachusetts que obtuvo rápidamente permisos para probar su vacuna en humanos. Pero Pfizer también está en la pelea. Ninguna está lista.

Por eso Zarur se prepara. Quiere tener todo para cuando venga la aprobación y los laboratorios volteen a buscar quién les reproduzca rápidamente su producto.

Pero no sólo fabricará vacunas. La ventaja de este ingeniero químico graduado por la UNAM en los ochenta, está en sus inicios, en haber comenzado con la producción masiva de productos que trabajan con el RNA de los seres vivos para resolver problemas como las plagas. Su equipo inició con insecticidas y fungicidas.

“La raza humana está metida en tantas cosas tan difíciles de resolver que parece imposible”, me dijo hace un mes durante una conversación telefónica.

“Uno es el uso de pesticidas químicos. Nosotros no usamos químicos que tienen efectos secundarios gravísimos”.

Ejemplificó con el caso de cultivos que son rociados con pesticidas por la gente que tratando de matar un insecto termina acabando con todos, que en una hectárea llegan a totalizar 25 millones.

“Como si para atrapar a una banda de robacoches en la ciudad, mataras a todos los que ahí conviven. Los datos que tenemos son espeluznantes. Hemos perdido 30 o 40 por ciento de los insectos del planeta”, advirtió Zarur.

Su filosofía le valió la aportación económica por parte de Morningside Ventures, fondo nacido en 1986, atribuido a la familia Chan, que generó su fortuna con inmuebles en Hong Kong y ahora invierte en proyectos socialmente responsables.

La nueva inversión anunciada ayer metió a Zarur y a su equipo a una élite de innovación mundial con la apuesta del estadounidense S2G Ventures, enfocado en soluciones urgentes para el planeta.

Con ellos, Greenlight se unirá a empresas como AGVoice, Apeel Sciences, Arable, Altaraxis o Augean Robotics, que con ciencia de datos, sustancias naturales y robots, protegen frutas para que lleguen limpias y sin químicos hasta quien las compra o indicar a la gente si ese filete que tiene en la sartén está lleno de antibióticos.

En la inversión de 102 millones de dólares en la empresa de Zarur participaron Cormorant Asset Management, Continental Grain Company, Fall Line Capital, Tao Capital Partners, Baird Capital, MLS Capital Fund II, Lewis and Clark Agrifood y Lupa Systems. Ningún apellido familiar… como López, Pérez o Martínez.

“Se requiere que las empresas mexicanas se vinculen con las mejores casas de estudio, como la UNAM”, me dijo el mes pasado Zarur.

En medio de la pandemia, supo encontrar el optimismo: “Si podemos bajar el consumo 20 o 30 por ciento sin destruir el sistema económico, entonces podemos hacer cambios. Por ejemplo, dejar de depender de los hidrocarburos fósiles.

“Ya vimos que podemos dejar de volar y aún así seguir haciendo tratos. Dejar de ir a la oficina... y trabajar en casa”. Zarur compitió el año pasado por la medalla Belisario Domínguez. No la obtuvo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.