De nuevo en 19, ¿qué pasó ahora con el precio de la gasolina?
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De nuevo en 19, ¿qué pasó ahora con el precio de la gasolina?

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De nuevo en 19, ¿qué pasó ahora con el precio de la gasolina?

14/07/2020
Actualización 14/07/2020 - 8:43

Fue un lapso breve, pero el precio de la gasolina en México llegó a estar por debajo de 15 pesos por litro. Hoy ya 'visita' de nuevo el escalón de 19.

La baja más dramática ocurrió en abril. Quien pudo llenó el tanque varias veces o se subió a la tendencia, entre ellos el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien poco antes protagonizó un video en redes sociales en el que aparecía conversando con una despachadora en una estación de servicio.

“No todo son malas noticias, se desplomó el precio del petróleo crudo, pero bajó el precio de las gasolinas”, dijo el mandatario el 21 de marzo.

Hoy en la bomba, dependiendo de la zona que habiten, notarán que el precio de la gasolina Magna se aproxima de nuevo a los 20 pesos por litro, casi el mismo de la Premium, de mayor octanaje.

¿Las cifras oficiales? Hasta ayer, las gasolineras de las colonias Condesa, Roma y Cuauhtémoc en la Ciudad de México, reportaban a la CRE precios bien por arriba de los 19 por litro.

¿Qué ocurrió? ¿Cómo llegó México aquí de nuevo?

Evidentemente, los precios del crudo tuvieron que ver. En abril, los precios internacionales de la mezcla mexicana llegaron a caer por debajo de cero y ahora ya están arriba de 30. Algo similar ocurrió con el petróleo texano, el WTI, que ayer cotizaba por encima de 40 dólares por barril.

En la costa estadounidense del Golfo de México, en Houston y su alrededor, el precio de la gasolina regular esta semana es del equivalente a 10.82 pesos por litro, aumentó 24 por ciento respecto a abril. Aquí aumentó en una proporción similar, aunque como quedó explicado, por encima de 19 pesos. ¿Debería de ser así?

Una primera revisión diría que sí, pues México depende de la gasolina que Pemex y otros importan legalmente en el mayor número de veces. Ojo, me alertan de que el contrabando pone también de su parte.

Traerla desde Estados Unidos cuesta por el pago de servicio de transporte, primordialmente; claro que también debieron elevarse. ¿Pero qué hay de los impuestos que cobra el gobierno federal? Lo más probable es que lejos de bajar, también aumentan.

Vean ustedes, mientras las ventas de gasolina y diésel de Pemex cayeron en mayo 37 por ciento respecto al mismo mes del año previo, los ingresos del gobierno por esta vía bajaron, pero sólo 27 por ciento.

Van más datos: Dividan todo el IEPS (Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios) por esos dos combustibles que cobró Hacienda, a cargo de Arturo Herrera, en los meses de mayo 2019 y mayo 2020, contra toda la gasolina vendida en los mismos periodos.

Resulta que por cada litro de gasolina o diésel, el Gobierno cobró por ese gravamen alrededor de 5.84 pesos en mayo de este complicado 2020, eso es más que los 4.91 pesos que habría cobrado en 2019. Esto es aritmética simple aplicada a datos públicos.

Tiene razón el presidente, el precio bajó por la caída en los precios del crudo, a decir de la evidencia, no fue por una decisión de su gobierno.

Elevar impuestos sí pudo ser una de esas opciones dolorosas de Estado, pues nadie debería cuestionar en este momento las necesidades de recursos que tiene el gobierno.

No obstante, en la peor coyuntura, el tiempo se agota para un presidente que prometió una baja en el precio de la gasolina a partir de la segunda mitad de su sexenio, ya cuando completen la refinería que construyen en el tabasqueño puerto de Dos Bocas.

Eso debería reducir la dependencia de gasolina estadounidense que hoy no luce cara.

El reto para la secretaria de Energía, Rocío Nahle, será justamente el de producir en el país gasolina a un costo menor que el que ofrecen al norte del río Bravo. Eso, para que la gran inversión que supone la citada infraestructura, pueda pagarse en el corto plazo. Para que resulte negocio, vaya.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.