El Mustang que puede arrastrar a Cuautitlán
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El Mustang que puede arrastrar a Cuautitlán

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El Mustang que puede arrastrar a Cuautitlán

20/11/2019

“Los vehículos híbridos no terminan de abrirse paso en buena medida tal vez, porque no son llamativos ¿Pero qué pasó con los coches eléctricos?”

Piensen en ese automóvil super ahorrador de gasolina híbrido que es también desafortunadamente uno de los más feos que existen. Los híbridos no terminan de abrirse paso en buena medida tal vez, porque no son llamativos.

¿Pero qué pasó con los coches eléctricos? Si ya venían en ascenso, desde la semana pasada quedó claro que quieren pelear con Porsche o Mercedes Benz entre los productos más aspiracionales. Y eso puede ser bueno para el medio ambiente. También para Cuautitlán.

Ford lanzó al mercado su mayor bestia de mercadotecnia para convertirla en competencia directa de Tesla y la empresa dirigida en México por Héctor Pérez, sí viene a cambiar el juego con su Ford Mustang Mach E 2020, hecho en el Estado de México.

¿Cuál es la diferencia respecto de otros vehículos eléctricos de empresas automotrices tradicionales?

Que mientras Ford se arrojó desde el trampolín de tres metros, las demás han metido apenas un pie a la piscina con autos pequeños como el Volt o el Spark eléctrico de GM, un subcompacto cuyos propietarios harían un favor al ambiente y a su billetera, pero difícilmente llamarían la atención en el Periférico.

También el Nissan Leaf, otro pequeño vehículo que podría confundirse con el resto de modelos de la automotriz, al punto de requerir calcomanías que evidencien su característica eléctrica.

Incluso BMW reservó para los de combustión interna sus diseños más aerodinámicos. Su moderno modelo i3 no es muy similar, por ejemplo, a sus “hermanos” de la Serie 1.

El sector más tradicional de la industria automotriz debe considerar la estrategia de Ford.

Los creadores del modelo de producción nacido con el Ford T vigente hasta hoy, se mueve ahora en camino a los coches eléctricos y autónomos.

Ford cerró tratos en China con la automotriz Changan y en India con Mahindra. En el primer caso creará diseño y nueva tecnología para sus productos. En el segundo, compartirán un negocio en el que la india tendrá la mayoría accionaria. Pero no es la única.

Volkswagen lanzará 70 modelos de vehículos eléctricos a partir de este año y durante los próximos 10, de acuerdo con informes de la compañía.

Tesla, Ford y los ya descritos no hablan de automóviles conceptuales, sino de vehículos eléctricos que pueden ir a comprarse a la agencia y emplacarse en México.

Los precios de entrada siguen siendo altos, sin duda, pero están por debajo del millón de pesos, que es menos dinero que el requerido para cualquiera de los nueve Bentleys vendidos este año en México según el INEGI, pero también probablemente menos que lo que cuestan muchos de los 19 mil 695 BMW colocados hasta octubre de 2019 o  los 17 mil Mercedes Benz que salieron de una distribuidora mexicana este mismo año.

El otro asunto es que el Mustang será hecho en Cuautitlán.

Ford puso un ejemplo de sumisión cuando sus directivos huyeron de San Luis Potosí ante la fuerza del discurso de un presidente estadounidense que asustaba con sacar a su país del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Ahora Ford manda un mensaje, al menos temporal, de que puede producir en México vehículos del presente que antes fueron considerados “del futuro”. Una empresa tan emblemática no lo haría, de no tener señales de proximidad de la ratificación de un Tratado México Estados Unidos y Canadá, TMEC, que quizá sustituirá al TLCAN.

Trae un vehículo que para infortunio de los fabricantes de autopartes requiere apenas de cientos de piezas en lugar de miles, como los de combustión interna, debido a la sencillez de su motor, lo que viene a cambiar el escenario. Pero de cualquier manera la fabricación ya está en el país.

El Mustang llegó a pelear un lugar entre los vehículos eléctricos y aunque no sea quizás el mejor vehículo de esa categoría, el tamaño de la apuesta advierte que no hay marcha atrás en la industria. Bien harían en tomar nota al respecto en la Comisión Federal de Electricidad y en Palacio Nacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.