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Energía de AMLO y la energía de Slim

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Energía de AMLO y la energía de Slim

23/02/2021
Actualización 23/02/2021 - 8:56

El tercer capítulo nacional de apagones parece terminado y tras de esa experiencia queda un pendiente relevante entre muchos otros:

¿Cómo será la relación entre la CFE que dirige Manuel Bartlett y Grupo Carso, uno de sus principales transportistas del gas natural que México trae de Estados Unidos? La primera racha de días sin luz en la presente administración afectó a la península de Yucatán, tras lo cual la CFE argumentó quemas de plantaciones cañeras que habían sobrecalentado líneas de transmisión indispensables para llevar energía a la región.

En la segunda ronda, durante las fiestas decembrinas de 2020, la empresa eléctrica aludió nuevamente a incendios, pero en el noreste de México.

La tercera tuvo que ver la falta de gas natural disponible proveniente de Texas durante las heladas de la semana pasada y el poco que encontraban, lo cobraban a precios de rosas en día de las madres.

Este último es uno de los problemas estructurales relacionados con todos los apagones: México cada vez produce menos gas natural propio y para producir electricidad cada vez depende más del importado. En ese negocio también participan mexicanos.

Estados Unidos permite a extranjeros operar en su sistema energético. Recuerden cuando Grupo Alfa explotó yacimientos gasíferos en Texas con su empresa Newpek.

Acuérdense también de que Carlos Slim Helú es fundador de Grupo Carso y éste a su vez, de Carso Energy, y en ese costal hay un par de ductos clave en la relación de la CFE con los proveedores de gas proveniente del norte.

Waha no es siquiera un pueblo, es un punto geográfico en Texas en donde pueden ver instalaciones petroleras en medio del desierto. Desde ahí, Carso Energy tendió un ducto de 238 kilómetros hasta otro punto remoto fronterizo llamado Presidio, en el mismo estado. Es por consecuencia el gasoducto Waha- Presidio, que conecta a los chihuahuenses con el gas natural estadounidense.

Otro largo tubo de 313 kilómetros instaló la empresa mexicana al final de la década pasada. Ese proviene de Waha también, pero va a dar a San Elizario, población texana aledaña a Ciudad Juárez.

En ambos gasoductos se asoció con Energy Transfer LP y también los dos tienen un diámetro de 42 pulgadas, similar al de una pizza familiar, lo que permitiría transportar por cada uno mil 350 millones de pies cúbicos diarios de combustible.

Estadísticas del gobierno estadounidense detallan que hasta noviembre por Presidio pasaron unos 300 millones de pies cúbicos diarios y por San Elizario, alrededor de 200 millones.

Va una referencia para dimensionar: la Energy Information Administration precisa ese mes que México importó por ducto 5 mil 500 millones diarios de pies cúbicos de gas natural proveniente de Estados Unidos.

Así, ambos ductos representan aproximadamente un 10 por ciento de las compras mexicanas de ese recurso provenientes de ese país y los dos podrían haber estado involucrados en los problemas de escasez de gas de la semana pasada, de acuerdo con fuentes relacionadas con esas transacciones.

Esos hechos no han sido verificados aún, de confirmarlos, habrá de verse la actitud del gobierno del presidente López Obrador hacia Carso y su socio Energy Transfer, con los que tuvo ya un enfrentamiento durante la polémica renegociación de contratos de transporte de gas, en 2019.

La empresa de los Slim depende crecientemente de sus negocios de energía ante los problemas en su Grupo Sanborns, derivados de una pandemia que golpea al comercio y los restaurantes.

Recientemente, HR Ratings justificó la alta calificación crediticia de Carso, basada justamente en los negocios de ductos y de generación de energía de esta compañía que cerró con ventas por 94 mil millones de pesos en 2020, mismos que a juicio de la calificadora mexicana, podrían aproximarse a 119 mil millones en 2022, con base en buena medida en que siga transportando gas.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero

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