Locura petrolera hecha en el Zócalo
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Locura petrolera hecha en el Zócalo

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Locura petrolera hecha en el Zócalo

19/06/2020
Actualización 19/06/2020 - 11:12

Representan al mismo partido político, pero sus instrucciones se contradicen.

Andrés Manuel López Obrador tiene una vinculación estrecha con Claudia Sheinbaum Pardo.

El primero, presidente, instruyó a su equipo a producir más petróleo bajo cualquier costo. Ella, jefa de Gobierno en la Ciudad de México, amenaza a los comerciantes que usen sus derivados.

Porque en una suerte de conveniente amnesia, los mexicanos olvidan uno de los principales usos que hacen de esa materia prima que por alguna razón ilógica en Morena es considerada la sangre misma del país. El primero es la gasolina, el segundo, el gas LP que calienta el ‘bóiler’ y el tercero es la bolsa del súper en la que ponen la basura.

Veamos el detalle. Desde el Zócalo, el habitante del Palacio Nacional exige a su secretaria de Energía, Rocío Nahle, que termine ya una refinería en Tabasco que en el mejor de los casos entregará una ganancia de un 10 por ciento sobre cada peso que venda.

De ahí todavía habrán de pagar impuestos y algunos otros gastos que haya generado el deseo de Dos Bocas, que a decir verdad siempre será un negocio pobre.

El mismo equipo de la Sener lo explica indirectamente así: “La secretaria de Energía, Rocío Nahle García, reiteró que la visita realizada a la refinería en Jamnagar (India) fue de comparativo técnico con el proyecto de Dos Bocas, mismo que durante el recorrido encontraron similitudes en ambos centros de refinación”.

Esa refinería que la funcionaria visitó en marzo pertenece a Reliance Industries, una empresa que entregó una utilidad neta de poco más de 6 por ciento en 2019, de acuerdo con datos recopilados por Bloomberg, luego de que 10 años antes –días previos a la Gran Recesión– todavía ofrecía una de 14 por ciento. El mundo era otro.

Cómo irá el negocio que Mukesh Ambani, dueño de la refinería que fue a ver la secretaria, considera cambiar de estrategia hacia combustibles para la industria aérea y petroquímicos que por cierto no va a producir Dos Bocas.

Entonces, la contradicción. Sheinbaum, la correligionaria del presidente, quien opera en las oficinas del otro lado del Zócalo, estableció en los días en los que Nahle andaba en India, que para reducir su uso, en la capital del país sólo pueden utilizar plástico quienes digan sus ayudantes. Ellos lo explican así:

“Las únicas bolsas de plástico autorizadas serán para el manejo de productos alimenticios como carne fresca de res, cerdo, pollo, pescado o cualquier otro tipo de carne fresca; productos animales como manteca de cerdo o vísceras; productos cárnicos como jamón, salchichas, chorizo, mortadela, tocino o carnes frías similares, así como productos lácteos”.

Oiga ¿qué hace con eso en la mano? ¿Va a hacer mole? Venga para acá y pague su multa.

Las bolsas de plástico contaminan parques y playas. Es terrible sentir una cuando tienes la suerte de nadar en el mar y sí, están matando a la fauna… cuando alguien la tira en donde no debía hacerlo. A veces se olvida quién es el culpable. Regular es necesario. Hacerlo como lo hacen es acabar repentinamente con el 30 por ciento de esa industria, según Álvaro Hernández, líder del gremio plastiquero.

Entonces, se vale calentar el planeta con el creciente metano de los pozos petroleros de Pemex; mover un nuevo tren quemando diésel y generar electricidad haciendo humo de combustóleo que igual mata, pero se ve menos. ¡Pero ay de usted! si lo agarramos embolsando chiles serranos.

La cordura empieza a llegar a Morena a la luz de un punto de acuerdo presentado el martes por, miren nomás, el senador de pulcro sombrero, Armando Guadiana, quien pidió la optimización del Sistema Nacional de Refinación (SNR) ya existente y la implementación de medidas de contención de la demanda de combustibles como la gasolina.

No considerar tal sugerencia nos mantendrá en una locura que desdibujó ya el rumbo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.