¿Mucho optimismo petrolero?
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¿Mucho optimismo petrolero?

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¿Mucho optimismo petrolero?

11/09/2019
Actualización 11/09/2019 - 10:42

Ante el secretario hay que plantarse con firmeza y decirle que van por todo. Las dudas se plasman por fuera, o dejar que alguien más gane los contratos.

Arturo Herrera, quien responde por la Secretaría de Hacienda, avisó que ya hay 15 compañías interesadas y que en noviembre iniciarán licitaciones para esas empresas privadas que quieren producir petróleo para ayudar con un gran problema: a México se le viene abajo su calidad de gran proveedor de hidrocarburos para el mundo.

¿La razón? En parte por la agonía de Cantarell, otra está en el abandono de inversiones durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuando cayeron los precios de crudo, argumento que esgrimen quienes tomaron decisiones entonces.

¿Qué dicen ya dentro de sus oficinas los potenciales postores de esos concursos que preparan en el Gobierno?

Que los campos considerados para esas licitaciones a lo sumo darán unos 50 mil barriles diarios en conjunto. Si andamos en 1.671 millones de barriles, con eso alcanzaría para aumentar hasta 1.721 millones de barriles. Aún quedaría lejos la meta de 1.951 millones de barriles que expuso el Paquete Económico para 2020.

Pero todavía en el terreno del optimismo, para sumar esos 50 mil barriles es necesario que el Gobierno destaque que quien compita para esos contratos se beneficiará de un decreto firmado y publicado el 24 de mayo por el presidente Andrés Manuel López Obrador y, curiosamente, por Carlos Urzúa, todavía en calidad de Secretario de Hacienda.

Éste permite a ciertos productores de crudo llamados “asignatarios” pagar tasas más bajas de impuestos: 40 por ciento o 35 por ciento, dependiendo de si la extracción se hizo en tierra o en aguas poco profundas del mar.

Dicen que hacer público y manifiesto que recibirán ese beneficio fiscal hará esas licitaciones más, digamos, 'sexys'. Hasta ahora, con tasas que superan el 60 por ciento, dicen que el negocio 'no sale' en campos de producción tan marginal de crudo.

Para México, el incremento más fuerte de producción puede venir de dos vías. La primera es la de los 111 contratos adjudicados bajo las rondas petroleras que organizó la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) hasta el año pasado.

¿La vía más poderosa de todas? La de Pemex. Sí, siempre y cuando avance otra reducción impositiva, la contenida también en el Paquete Económico 2020 que bajaría hasta 54 por ciento la tasa de impuestos que hoy paga la petrolera y que se ubica bien por arriba del 60 por ciento.

Esa es todavía la parte positiva. La otra cara es el tema de los ingresos que dejará de recibir Hacienda por concepto de crudo si aplica la baja de tasas referida.

El camino más fácil a recorrer sería el de permitir lo que inició la CNH: que más empresas, incluida Pemex que ganó algunos concursos, compitan por licitaciones en rondas petroleras para extraer hidrocarburos, a fin de que el erario, administrado en este caso por el gobierno de López Obrador, se quede con el 80 por ciento de las ganancias, como está establecido. Ahí sí quedaría solamente la labor de administrar transparente y honestamente esa riqueza, sin invertir dinero.

Es la estrategia pragmática más útil que siempre chocará con nuestros dogmáticos y superficiales libros de texto.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.