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¿Por qué se pelean por TikTok?

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¿Por qué se pelean por TikTok?

17/09/2020
Actualización 17/09/2020 - 9:55

México parece quedarse en la sala de espera viendo un avión que recién despegó.

En ese avión viajan algunos países, muy pocos, que avanzan a la velocidad que les brinda una turbina en el negocio de la nueva economía acelerada por el Covid-19.

¿Por qué Microsoft y Oracle pelearon entre sí por TikTok? Son dos empresas gigantes. ¿Qué diablos es TikTok? ¿Qué hace en ese pleito el presidente de Estados Unidos?

Spoiler alert: dejen de hacer lo que están haciendo y corran a ver El Dilema de las Redes Sociales, una nueva película documental de Netflix, que les explicará por qué ustedes no pueden despegarse de Facebook o YouTube… las consecuencias que eso tiene ya y lo que puede pasar en poco tiempo.

A la caja de Oracle, que parece haber ganado la riña, entran unos 100 millones de dólares cada 24 horas, de los cuales, una cuarta parte van a dar a las cuentas bancarias de sus propietarios como ganancia neta.

Microsoft cobra casi 400 millones de dólares… también diarios, y sus múltiples accionistas se quedan con casi 30 centavos de cada dólar para sus billeteras.

¿Por qué empresas tan ricas y prósperas se involucran en la adquisición de la parte estadounidense de un juego digital que formó una red social y pretende ser empresa, y que nació hace apenas cuatro años?

Una poderosa razón está en que TikTok se coló en la fila en donde estaban formados Facebook, Twitter o Linkedin en espera de atrapar a los menores de 25 años, los centennials.

Al igual que sus pares, TikTok puede diseminar ideas en segundos o poner de moda una canción mundialmente en un solo día. Interviene directamente en los gustos, en la mente de las personas… pero hace algo más, que recién me explicó Mauricio Moreno, un experto en el diseño y ejecución de 'apps': TikTok también es capaz de mover el cuerpo de las personas, a manera de graciosa coreografía.

Si quieren entenderlo rápidamente, busquen 'Laxed' en esa red social o en internet y toquen esa canción en su celular.

Entre todos los servicios que Oracle y Microsoft ofrecen está el de 'bodegueros' que guardan toda la información que ustedes brindan a las empresas e instituciones con las que conviven, como la de su tarjeta de crédito, su cuenta de nómina, sus datos del INE o la licencia y obviamente las aplicaciones que usan en su celular. Claro que están interesados en almacenar todos los datos de TikTok.

Pero ambas carecen de un sistema que por lo mismo aún no pueden ofrecer: predecir con alta precisión el comportamiento de las personas o más allá, influir directamente y en tiempo real en su comportamiento. Eso se llama persuasión y los publicistas han trabajado con ella desde hace años.

Pero en el mundo de la publicidad tradicional, los publicistas se someten a las reglas que les imponen las autoridades.

Intenten, por ejemplo, transmitir un anuncio de cigarros en los canales abiertos de Televisa o los de TV Azteca. Están prohibidos por ley. Aquellos eslóganes de “Ven al mundo Marlboro” o “Cigarros Delicados, bien diferentes”, sólo pueden recordarlos quienes ya tienen más de 40 años de edad. En algún tiempo esas campañas fueron permitidas y sólo esas dos televisoras 'gobernaban' los intereses de los mexicanos.

Hoy, la gente de Facebook o de TikTok puede conocer antes la razón del enojo de una ciudad entera con la facilidad de quien sabe que habrá efervescencia en Guadalajara el día del juego de Las Chivas. Eso sirve para vender publicidad y la empresa de Mark Zuckerberg cobra en estos días unos 200 millones de dólares diarios por la vía de ese negocio que involucra la influencia en la mente de las personas.

¿Qué puede brindar una red social que además de involucrarse con la mente, da detalles sobre el comportamiento del cuerpo de cada individuo? Lo sabremos pronto.

En ausencia de algún campeón nacional de tecnología, los mexicanos observarán sólo en calidad de producto comercializable para empresas y políticos...

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.