¿Puede AMLO con las tragedias en México?
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¿Puede AMLO con las tragedias en México?

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¿Puede AMLO con las tragedias en México?

24/06/2020
Actualización 24/06/2020 - 9:56

Desde el terremoto de 1985 a los mexicanos les fue revelada una durísima verdad: el gobierno no sabe cómo operar durante las tragedias.

La indolencia o inoperancia del Estado quedó confirmada en 2017 con otro sismo que impactó a la Ciudad de México otro 19 de septiembre. El de los puños alzados.

¿Qué tanto mejora esa perspectiva el ver en video a un presidente confundido preguntando mediante una llamada la condición de un país impactado por un fuerte temblor?

La imagen puede funcionar en una estrategia de campaña de relaciones públicas que la agencia neoyorquina Edelman recomienda hacer “de igual a igual” en esta era de redes sociales, ¿pero no estará el presidente perdiendo terreno incluso en esas plataformas?

Dejemos de lado por un momento la polémica sobre su respuesta ante el Covid-19. Andrés Manuel López Obrador tuvo una reciente oportunidad de ensayar su sensibilidad ante una tragedia. La desaprovechó. Y no se trata del temblor de ayer.

El 2 de junio de este 2020 –hace dos semanas– el mandatario dio el banderazo de salida a obras de un Tren Maya representado ese día por una vieja locomotora arrastrando chatarra.

Curiosamente al irse López Obrador dejaba tras de sí, además del recuerdo, una lluvia fuerte y atípica en la península, etiquetada como la tormenta tropical Cristóbal, que tuvo un bajo impacto inmediato en la vida de personas, pero que acabó con casas y cosechas en el centro de esa región compartida por Quintana Roo, Campeche y Yucatán.

¿La zona afectada? La que está lejos de Cancún, de Mérida o de la zona petrolera de Campeche. El golpe fue para la gente más pobre de esa península que perdió bienes, comida y trabajo justo durante la crisis de una pandemia.

¿Qué ocurrió durante este mes?

Lo visible fueron gobernadores como Mauricio Vila, de Yucatán, que a través de redes sociales divulgó el impacto mediante la evidencia de imágenes de casas inundadas cuyos habitantes recibían despensas, cobijas o lo que ciudadanos y empresas pudieron donar.

En esos mismos días, los textos del presidente Andrés Manuel López Obrador en su cuenta de Twitter bordaron sobre sobre sus coincidencias con el actor Damián Alcázar, algunos sobre su recorrido por las obras de infraestructura en Tabasco... y seis, promovieron los distintos capítulos de una entrevista con el productor de televisión Epigmenio Ibarra.

Durante esas mismas dos semanas, líderes políticos locales solicitaron con insistencia una declaratoria de emergencia que brinde recursos para paliar la crisis.

“En un nuevo recuento de los daños en Yucatán tenemos las evidencias que solicita el gobierno federal para verificar y validar afectaciones y en su caso aprobar la declaratoria para que los 38 municipios que no fueron incluidos en la primera solicitud accedan a recursos del Fonden, dando en suma 64 municipios en emergencia”, expuso el 8 de junio el gobierno de ese estado a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Ese día el presidente se enfocó en otro asunto: “El Gobierno de México postula a Jesús Seade para dirigir la Organización Mundial del Comercio”, dijo a través de Twitter.

Lo mejor que puede pasarle a los mexicanos de esta región es que la presidencia de López Obrador sea exitosa, considerando que es el único mandatario de la historia reciente que puso el foco en el desarrollo del sureste de México.

Su programa Sembrando Vida es particularmente útil en una zona en la que un connacional con los mismos derechos del que vive en la colonia Roma de la Ciudad de México, hasta hace poco sobrevivía del autoabasto y el trueque de lo que coseche en su milpa. Ahora al menos recibe 5 mil pesos mensuales.

Pero ya no hay espacio para errores.

La confianza de los mexicanos en su futuro está casi tan baja como en los días en que un Donald Trump recién electo presidente amenazó con detener la economía al terminar sus tratados comerciales con México, de acuerdo con los datos de confianza del consumidor que reveló ayer el Inegi.

Ayer, México encaró un nuevo temblor de gran magnitud, pero de pocas consecuencias afortunadamente. El próximo puede ser diferente.

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.